Logotipo completo Cancha Directa

Anthony Gordon a un paso del Barça: su historia y número en el Camp Nou

Anthony Gordon está a punto de convertirse en el primer gran traspaso del verano. Un movimiento de esos que hacen ruido: unos 80 millones de euros para llevar al extremo de Newcastle United al Barcelona. Una cifra que habla por sí sola y que sitúa al internacional inglés en el centro del nuevo proyecto azulgrana.

El desenlace parecía escrito desde hace semanas. Rumores crecientes sobre su salida de Newcastle, interés de media Europa y una carrera soterrada entre gigantes. Bayern Munich, Arsenal y Liverpool tantearon el terreno, pero el Barça se movió rápido, casi a contrarreloj, para cerrar una operación que llevaba tiempo madurando en los despachos.

Al final, pesó lo de siempre: el magnetismo del Camp Nou. Para un futbolista de 23 años, con proyección, con escaparate mundial y un Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, la llamada del Barça es difícil de ignorar. Casi imposible. Si todo sigue el guion previsto, su futuro quedará resuelto antes de que se concentre con Inglaterra para la gran cita internacional.

Gordon llegará para entrar en un club selecto: será solo el tercer futbolista inglés en vestir la camiseta de La Blaugrana. Un detalle que no es menor en la narrativa del fichaje. No solo cambia de liga, de país y de contexto competitivo; también se asoma a una historia en la que muy pocos compatriotas han tenido hueco. Y lo hará, además, con un número a la espalda que puede marcar su legado en Cataluña.

Un camino de dorsales cambiantes

El recorrido de Gordon puede leerse casi como una biografía a través de los dorsales. En su debut con Everton en la temporada 2017-18, recién salido de la academia, lució el 70. Un número propio de canterano, lejos de los focos, pero que ya dejaba ver a un jugador con sitio en el primer equipo.

Dos cursos más tarde, su rol cambió y también su número: pasó al 42, ya con más protagonismo en la plantilla de los Toffees. No era todavía una referencia, pero sí una pieza reconocible en la rotación. Un paso intermedio entre la promesa y la confirmación.

En la 2020-21, decidió darle la vuelta al dorsal y eligió el 24 para la primera mitad de la temporada con Everton. Un guiño numérico que duró poco, porque en la segunda parte del curso, cedido al Preston North End, recuperó el 42. Mismo jugador, otro contexto, mismo número.

El salto definitivo llegó con el 10. El dorsal de los futbolistas llamados a marcar diferencias. Gordon lo llevó en su último año en Everton y lo heredó también en Newcastle, donde se ha consolidado como uno de los atacantes más influyentes del equipo. No fue inmediato: en su primera campaña en St James’ Park tuvo que conformarse con el 8, a la espera de que Allan Saint-Maximin dejara libre el número que realmente quería.

Con Inglaterra, el caos típico de las selecciones. Nada de un dorsal fijo, sino una colección variada: 18, 17, 11, 7. Números que hablan de un jugador polivalente, adaptable, utilizado en distintas posiciones y contextos según el plan del seleccionador.

El escaparate del Barça: qué número puede heredar Gordon

En Barcelona, la elección del dorsal no será un detalle menor. El club vive un momento de reconstrucción, con huecos simbólicos en el vestuario y en la grada. Y uno de ellos, quizá el más llamativo, es el 9 que dejará Robert Lewandowski cuando se marche libre este verano.

Ese número no es cualquier cosa en el Barça. Lo han llevado delanteros que han marcado una era: Luis Suárez, Zlatan Ibrahimović, Samuel Eto’o, Ronaldo. Un linaje pesado, casi intimidante, que el club parece querer reservar para el próximo delantero centro de referencia. Todo apunta a que el 9 quedará vacante, al menos de inicio, mientras se cierra la llegada de un nuevo ariete.

Ahí entra en juego el tablero de opciones para Gordon. Hoy, el 12 y el 14 están libres. El 14 tiene una carga especial: fue el dorsal de Marcus Rashford durante su cesión en Cataluña. Un número históricamente asociado a futbolistas con talento y personalidad, ideal para un extremo que vive del desequilibrio y del gol.

El escenario puede moverse en las próximas semanas. El 7 y el 15 podrían quedar disponibles si Ferran Torres y Andreas Christensen abandonan el club este verano. El 7, sobre todo, encajaría en el perfil de Gordon: un atacante eléctrico, de banda, con peso ofensivo. Un dorsal clásico para un jugador llamado a ser protagonista.

Existe incluso la opción de un número poco habitual para un futbolista de su perfil: el 2, que dejará libre João Cancelo cuando termine su cesión. Sería una elección rompedoramente atípica para un extremo, una declaración de intenciones estética más que simbólica.

La normativa de La Liga acota el margen: los futbolistas del primer equipo deben llevar números entre el 1 y el 25. Nada de excentricidades como aquel 70 de sus inicios en Everton. Gordon tendrá que construir su nueva identidad en Barcelona dentro de ese rango, eligiendo un número que encaje con su ambición y con el papel que el club le reserva.

El fichaje ya tiene cifras, contexto y peso histórico. Falta el último detalle visible para el aficionado: saber qué dorsal acompañará a Anthony Gordon cuando salte por primera vez al césped del Camp Nou vestido de azulgrana. Y qué historia empezará a escribir con ese número.