Arsenal lucha por el título mientras Nottingham Forest asegura su salvación
En el London Stadium se jugaba algo más que tres puntos. Arsenal defendía su candidatura al título con uñas, dientes y, al final, con el VAR. Un zarpazo tardío de Leandro Trossard y una revisión aún más agónica mantuvieron viva la carrera por la liga… y, de rebote, certificaron la salvación de Nottingham Forest.
Porque mientras el belga decidía en Londres, en Newcastle era Elliot Anderson quien rescataba un punto vital para Forest con un gol en el 88’. Dos partidos, dos finales cruzadas.
Arsenal: un líder cojo, pero aún de pie
Mikel Arteta repitió once por tercer partido consecutivo. Y el inicio fue de campeón: Trossard al larguero, Riccardo Calafiori rozando el gol dos veces, Mads Hermansen y Kostas Mavropanos apagando fuegos a la desesperada. Siete disparos en quince minutos. Asedio.
Entonces llegó el golpe que nadie en Arsenal quería ver: Ben White se fue cojeando, rodilla tocada y una férula en la pierna al abandonar el estadio. El diagnóstico aún no existe, pero todo huele a final de temporada para el lateral inglés.
Arteta lo resumió claro: no tiene buena pinta y harán más pruebas. El problema no fue solo perder a White. Fue cómo intentó solucionarlo.
En lugar de recurrir de inmediato a Cristhian Mosquera, el técnico tiró de una solución extraña: entró Martin Zubimendi y Declan Rice pasó a actuar de lateral derecho de emergencia. Resultado: Arsenal regaló el centro del campo. West Ham, que hasta entonces sobrevivía como podía, empezó a respirar y a crecer. Desde la salida de White hasta el descanso, los de Arteta solo conectaron un disparo.
El caos no terminó ahí. Calafiori, magnífico cuando juega pero perseguido por molestias todo el año, no salió tras el descanso. Mosquera entró ahora sí para el lateral derecho, Rice volvió al medio y Myles Lewis-Skelly tuvo que desplazarse al lateral izquierdo. El joven, que venía brillando por dentro, perdió peso ofensivo y Arsenal perdió filo.
Arteta vio el problema y no dudó: cambio duro, cambio de jerarquía. Zubimendi, que había entrado en la primera parte, se marchó a la hora de juego para dejar paso a Martin Odegaard. Kai Havertz sustituyó a un Eberechi Eze apagado. Y el partido cambió de dueño.
El técnico lo explicó después: necesitaba dos mediapuntas ofensivos para generar problemas y “los finishers” marcaron la diferencia. Tenía razón. Odegaard entró y se adueñó del balón, aceleró el juego entre líneas y, en el 83’, firmó la acción que puede valer un título: pared con Rice, pase filtrado perfecto y Trossard definiendo con frialdad. Séptima asistencia del curso para el noruego, otro golpe sobre la mesa en el tramo decisivo.
Eze, mientras tanto, ve cómo su puesto en el once peligra seriamente de cara al último partido en casa ante un Burnley ya descendido. Puede jugar en banda izquierda, sí, pero Trossard atraviesa un momento de forma demasiado bueno como para moverlo.
Saka y Gyokeres, encerrados; Raya, decisivo
Bukayo Saka y Viktor Gyokeres llegaban lanzados tras sus exhibiciones recientes y fueron de los jugadores más fichados de la jornada en el mundo fantasy. Sobre el césped, West Ham los encerró en una jaula de cinco defensas muy hundidos. Casi no encontraron espacios.
Saka probó suerte con dos disparos lejanos, pero se marchó sustituido por Noni Madueke tres minutos antes del gol de Trossard. Gyokeres, vigilado de cerca por un enorme Mavropanos, apenas tuvo opciones claras.
Quien sí volvió a aparecer en el momento clave fue David Raya. El guardameta sumó su 18ª portería a cero del curso, asegurando el Guante de Oro, pero la estadística se queda corta. Poco antes del 0-1, Matheus Fernandes se plantó con una ocasión de oro (xG superior a 0,5). Raya aguantó de pie, no se venció antes de tiempo y sacó una mano que puede valer una liga.
En el añadido, Gabriel Magalhaes completó la faena con un bloqueo providencial ante Callum Wilson. El central brasileño, que ya acumula 17 porterías a cero, firmó una actuación imperial: dos disparos propios, puntos defensivos extra y un bonus que lo elevan por encima de los 200 puntos en clave fantasy. Está a solo 12 de batir el récord histórico de un defensa, los 213 de Andrew Robertson en 2018/19.
West Ham, orgullo y rabia
West Ham se marchó con las manos vacías, pero no con la cabeza gacha. Tuvo ocasiones y rozó el empate en el descuento. Wilson, que vive ahora de apariciones finales, vio cómo Gabriel le bloqueaba un remate claro y, después, cómo un larguísimo chequeo del VAR le negaba un gol que el London Stadium ya celebraba.
Mavropanos volvió a firmar un partido llamativo: secó a Gyokeres, remató de cabeza y estuvo a punto de llegar al último córner del encuentro si Rice no lo hubiera derribado en una acción más propia de rugby. Con Newcastle y Leeds por delante, el central griego asoma como opción diferencial en el tramo final.
Forest: un punto que sabe a salvación
En el City Ground, Nottingham Forest sobrevivió. No brilló, no dominó, pero resistió lo justo para arañar un empate que puede valer la permanencia.
Sin Morgan Gibbs-White, fuera por una lesión facial y sin el alta del especialista, el equipo perdió creatividad y colmillo. Vitor Pereira arrancó con una defensa de cinco, calculadora en mano: un punto probablemente bastaba para salvarse. No tardó en rectificar. Pasó a línea de cuatro y el equipo mejoró.
Faltaban también Murillo, Ibrahim Sangare y Ola Aina. Una enfermería llena en el peor momento posible, justo después de afrontar la vuelta de una semifinal de Europa League sin muchas soluciones en el banquillo. El técnico fue claro: la ausencia de Gibbs-White no fue decisión suya, sino médica.
En ese contexto, el héroe tenía que ser otro. Y apareció Anderson. Minuto 88, pase filtrado delicioso de James McAtee, desmarque perfecto y definición fría del centrocampista ante su antiguo club. Cuarto gol de la temporada, más puntos defensivos habituales y ya se cuela entre los cinco mejores centrocampistas del juego fantasy. Gol con historia y con peso: Forest respira.
Newcastle: brillo de Bruno, aviso de Barnes
Eddie Howe movió piezas. Nick Woltemade volvió al once dos meses después, William Osula siguió como referencia tras tres goles en cuatro partidos y Lewis Hall reapareció, esta vez como lateral derecho, ante las bajas de Tino Livramento y Fabian Schar. Kieran Trippier, ya con la salida anunciada, solo pisó el césped en el descuento. Anthony Gordon, con futuro incierto, se quedó en el banquillo y puede haber jugado ya su último partido con la camiseta de Newcastle.
El peso ofensivo recayó en Bruno Guimaraes. El capitán fue un martillo constante: cuatro disparos, incluido un libre directo que se marchó rozando el palo, tres grandes ocasiones creadas, tres pases clave y cinco faltas recibidas. Solo le faltó el gol. Su actuación le reportará bonus y lo mantiene como uno de los activos más seguros del equipo para la próxima jornada.
Osula también lo intentó cuatro veces, con un libre directo al larguero como mejor ocasión. Entre ambos concentran ahora mismo buena parte del atractivo ofensivo del conjunto de Howe.
El muro de Forest, personificado en Matz Sels, aguantó hasta el 74’. Entonces, dos suplentes cambiaron el guion: Jacob Ramsey metió un pase al espacio y Harvey Barnes atacó el hueco con decisión para batir al portero. Segundo partido consecutivo marcando en Premier para Barnes, algo que no lograba desde noviembre. Howe lo elogió sin reservas y dejó claro que se ha ganado una gran opción de ser titular ante West Ham en la jornada 37.
La alegría duró poco. Newcastle volvió a mostrar sus grietas defensivas en el tramo final. Un nuevo gol encajado en los últimos minutos, otro partido que se escapa. Howe no lo escondió: su equipo tuvo ocasiones para sentenciar, se echó unos metros atrás en la única fase del duelo en la que reculó y no defendió bien el área.
Con la liga entrando en su recta final, las historias se cruzan: Arsenal se sostiene sobre paradas de Raya, bloqueos de Gabriel y la zurda de Odegaard; Forest se agarra a Anderson y a la calculadora; Newcastle busca cerrar el curso con dignidad mientras se asoma un relevo en su ataque. La pregunta es quién llegará con más aire al último esprint.






