Chris Richards ausente en el amistoso de Estados Unidos antes del Mundial
La selección de Estados Unidos encara su último ensayo antes del Mundial sin una de sus piezas clave en la zaga. Mauricio Pochettino confirmó que Chris Richards no estará disponible para el amistoso frente a Alemania y, a estas alturas, su presencia en la Copa del Mundo ya no es una simple duda: es un problema serio.
“Todavía no está listo para competir y jugar”, admitió el seleccionador en la rueda de prensa del viernes. El cuerpo técnico espera nuevas pruebas en los próximos días para evaluar el estado del tobillo del defensor, pero el calendario aprieta: el debut en la fase de grupos llega el 12 de junio, ante Paraguay.
De la “ligera esperanza” al enfado
La lesión de Richards se originó en el penúltimo partido de la temporada de Premier League con Crystal Palace, frente a Brentford. Lo único claro, por ahora, es el diagnóstico que ofreció su entrenador Oliver Glasner: rotura de ligamentos en el tobillo. Desde entonces, el central se perdió el cierre liguero ante Arsenal y tampoco disputó la final de Conference League contra Rayo Vallecano.
Aquellas palabras de Glasner, insinuando que Richards podría llegar a la final europea, alimentaron el optimismo. Desde el entorno del jugador también se filtró confianza sobre su presencia en el torneo de selecciones de este verano. Parecía cuestión de tiempo.
Pochettino se agarró a esa misma línea de información. “Pensábamos que podía jugar esa final contra Rayo Vallecano en Conference League. Estaba en el banquillo, ¿te acuerdas?”, recordó el técnico, visiblemente molesto. A partir de ahí, el plan se fue retrasando: primero se contempló su participación ante Senegal, luego la recuperación empezó a alargarse.
“En el final, las fechas se van alargando y me enfada un poco. No estoy contento, porque sabemos que Chris Richards es un jugador importante. Por supuesto que todos lo sabemos”, lanzó el argentino, dejando claro el peso del central en su pizarra.
Trabajo en solitario y una decisión al límite
Mientras el grupo afinaba detalles en la concentración previa al Mundial, Richards ha vivido un torneo paralelo: el de la rehabilitación. Hasta esta semana trabajó apartado, con sesiones específicas. El miércoles, en el National Training Center, apareció por fin sobre el césped junto al resto del equipo… pero no con ellos.
Mientras sus compañeros se movían en los habituales rondos y estiramientos grupales, el defensa se ejercitaba en un campo contiguo, acompañado por dos fisioterapeutas, con gomas de resistencia y ejercicios centrados en el movimiento lateral. Una imagen que resume su situación: cerca del equipo, pero todavía lejos de la competición real.
Pochettino fue tajante al explicar el criterio médico-deportivo que seguirá: “Nunca vamos a tomar la decisión de hacer jugar a un futbolista con un mínimo riesgo. Preferimos no arriesgar”. Y remató con una línea que marca el listón: “Todos los jugadores que van a ser titulares, o que van a salir desde el banquillo, es porque están sanos y al 100% para jugar”.
El problema, claro, es que el reloj no se detiene. Los reglamentos permiten cambios por lesión en la lista mundialista hasta 24 horas antes del primer partido de la fase de grupos. Eso deja a Pochettino con una fecha límite muy concreta: el 11 de junio deberá decidir si Richards sigue o no en sus planes para el torneo.
La pizarra sin Richards
El amistoso contra Senegal, resuelto con un 3-2, ofreció el primer ensayo serio sin el central de Crystal Palace. Mark McKenzie ocupó el eje de la línea de tres centrales. A su izquierda, Tim Ream se encargó de romper líneas desde atrás, mientras Alex Freeman actuó como “lateral-codo”, bajando metros en fase defensiva y dando amplitud y salida limpia por fuera cuando el equipo tenía la pelota.
La ausencia de Richards también ayuda a entender la elección de Pochettino cuando confeccionó la lista de 26: cinco centrales puros y varios laterales capaces de actuar por dentro. Una defensa con muchas piezas intercambiables, preparada para absorber un golpe como este sin necesidad de buscar un clon exacto del jugador de Crystal Palace.
Ese trabajo previo puede resultar clave si el seleccionador decide no esperar más. El bloque defensivo ya ha tenido tiempo para generar automatismos y química, lo que reduce el impacto táctico de una posible baja definitiva.
Entre la esperanza y el riesgo
Pochettino no cierra la puerta. “Al final, podemos esperar que Chris pueda estar ahí”, concede. Pero la frase siguiente desnuda el dilema real: “Nos vamos a encontrar con un jugador que llega sin competir durante un mes y después tenemos que tomar la decisión de si está en forma para competir o no. Y no hay mucho tiempo hasta el Mundial”.
No se trata solo de que el tobillo responda. Se trata de ritmo, de duelos, de precisión en el timing defensivo. Un central que llega corto de competición puede condicionar un torneo entero.
Estados Unidos necesita a Chris Richards. Pochettino lo sabe, el vestuario también. La cuestión, a pocos días del debut, ya no es si el defensor quiere jugar. Es si el Mundial admite ese tipo de apuesta.






