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Gavi y su regreso triunfal con Barcelona

En el último clásico en el Spotify Camp Nou no faltó nada: tensión, ruido, gestos y un título de Liga que se quedó en casa. Barcelona ganó 2-0 a Real Madrid, amarró su segundo campeonato consecutivo y, en medio de la fiesta, Gavi salió a explicar una batalla paralela, la suya con Vinicius.

No rebajó el tono. Tampoco lo elevó. Lo puso en su sitio.

“Es solo fútbol con Vinicius. Lo que pasa en el campo se queda en el campo. Es un jugador caliente, igual que yo”, explicó el centrocampista, en declaraciones recogidas por Marca. “Vinicius es un jugador fantástico. Solo le dije que se callara, nada más. Lo que pasa en el campo es una cosa y lo que pasa fuera es otra. En el campo defiendo mis colores y lo doy todo. Fuera soy completamente diferente, aunque no lo parezca”.

Chispas en el césped, gestos en la grada

Mientras Gavi tiraba de carácter y palabra, Vinicius respondió con otro lenguaje: el de los gestos. Con el partido escapándose para los de Carlo Ancelotti, el brasileño miró a la grada del Camp Nou y recordó a los aficionados culés el palmarés europeo de Real Madrid, señalando con sus manos la superioridad continental de los blancos.

El gesto encendió aún más un ambiente ya de por sí inflamable. El clásico volvió a ser lo que siempre ha sido: un choque de fútbol y de símbolos, de piernas y de miradas, de títulos presentes y fantasmas del pasado.

Un título con cicatrices

Para Gavi, esta Liga tiene un peso especial. No es solo una medalla más. Es la prueba de que ha regresado de un lugar del que muchos no vuelven igual.

“Por desgracia, he sufrido mucho en los últimos dos años. Son lesiones graves y tienes que ser fuerte mentalmente, y yo lo he sido. Es una de mis fortalezas”, confesó. El centrocampista ha tenido que pelear contra problemas serios de rodilla, un calvario que le apartó del foco y le obligó a empezar casi desde cero para volver a ser el corazón del once azulgrana.

“Estoy a este nivel por mi mentalidad. No es fácil jugar a este ritmo después de dos lesiones graves. Lo he hecho y estoy orgulloso de ello”, remató, reivindicando más la cabeza que el físico, más la resistencia que el talento.

Flick, confianza total y un pilar en el medio

La llegada de Hansi Flick ha terminado de sellar ese regreso. El técnico alemán no ha dudado: Gavi es pieza estructural en su mediocampo. Lo demuestra con minutos, con jerarquía y con elogios públicos. Y el jugador lo siente.

“Por suerte, el míster tiene mucha fe en mí. Estoy muy agradecido”, reconoció. “No es fácil meterme otra vez en el juego después de esta lesión. Él conoce mi talento y mi mentalidad y que soy importante para el equipo. Confía completamente en mí. Yo sé que mi mentalidad y mi talento son importantes para el equipo”.

La relación se sostiene en algo básico en la élite: confianza mutua. Flick le da galones; Gavi responde con kilómetros, agresividad y presencia en cada disputa. El Camp Nou lo ve y lo celebra. El vestuario lo asume como algo natural: el chico que se rompió, ha vuelto para mandar.

De la Liga a La Roja

Con la Liga ya en el bolsillo, el foco se desplaza inevitablemente a la selección. Gavi mira de frente a la convocatoria de Luis de la Fuente y a su papel en la España que apunta al Mundial de 2026.

No olvida que una de sus grandes lesiones llegó precisamente con La Roja. Pero tampoco se esconde detrás de ese recuerdo.

“De la Fuente siempre ha confiado en mí. Lo sé”, subrayó. “Me lesioné jugando con España en ese partido y había sido titular en todos los encuentros con él. Estaba volviendo la temporada pasada y me llamó”.

Gavi no reclama nada, pero deja claro que se siente preparado para volver a ser indiscutible.

“Si estoy a mi mejor nivel, el míster decide, y él decidirá qué es lo mejor para España. Estoy más que listo y me siento mejor que nunca”, concluyó el centrocampista, de 21 años.

Barcelona celebra una Liga con sabor a revancha y reconstrucción. Gavi, en silencio ya lejos del ruido del clásico, mira el siguiente escalón. La pregunta no es si está listo. La pregunta es hasta dónde puede llegar ahora que ha demostrado que ni las rodillas ni los clásicos lo doblan.