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Gio Reyna brilla en la victoria de la selección

La fiesta de los coanfitriones empezó como en un guion soñado: goleada 4-1 ante rival sudamericano, estadio encendido y una selección que, por momentos, jugó como un equipo que se cree de verdad candidato a ganar un Mundial en casa.

Christian Pulisic encendió la chispa antes del descanso, Folarin Balogun cumplió con creces su papel de ‘9’ con un doblete y, cuando el reloj ya se consumía, apareció la firma que muchos llevaban tiempo esperando: Gio Reyna.

Un cierre de partido para guardar

En el octavo minuto del tiempo añadido, con el duelo ya sentenciado pero el público aún de pie, el mediapunta de 23 años recibió la pelota al borde del área. Dos pasos hacia adelante, un toque casi displicente con el exterior del pie derecho y el balón volando, enroscado, lejos del manotazo desesperado de Orlando Gill.

Una trivela de esas que se repiten en bucle en los resúmenes. Un gesto técnico que resume por qué nunca hubo dudas sobre su talento, solo sobre su continuidad.

Ese gol fue el broche a una actuación coral del equipo de Mauricio Pochettino, que justificó el marcador largo con intensidad, claridad de ideas y una pegada que pocas veces se ha visto en esta generación. Balogun castigó cada espacio, Pulisic marcó el ritmo y Reyna, desde el banquillo, puso la exclamación final.

El talento nunca estuvo en discusión

La historia de Reyna con la selección siempre ha sido la misma: calidad de sobra, minutos de menos. Lesiones, altibajos de forma, cambios de contexto. Cada vez que asoma, deja algo. Cada vez que parece asentarse, algo se rompe por el camino.

Quien mejor lo conoce lo explica sin rodeos. El exguardameta de la selección, Kasey Keller, lo ve como casi un asunto personal. No solo por su pasado en Borussia Mönchengladbach, también por la relación cercana con la familia Reyna.

Sobre el golazo y lo que puede venir después, Keller lo dejó claro en declaraciones a GOAL: están esperando que Gio pueda ofrecer eso cada semana. No de vez en cuando. Cada semana. Y la gran pregunta que flota en el ambiente es por qué todavía no ha llegado a ese punto de regularidad.

Keller celebró su cesión a Borussia Mönchengladbach. Le veía encaje, minutos, peso. Al principio, el plan se cumplió: más participación, más balón. Luego llegó una pequeña lesión, un frenazo, y un final de temporada en el que volvió a aparecer, pero sin terminar de despegar.

Nadie, insiste, está más frustrado que el propio Gio. La familia, cuenta, se queda en su casa para el partido en Seattle. Conoce al jugador desde que nació, por su vínculo con Claudio Reyna, y sabe mejor que nadie que, en términos de talento, el techo sigue altísimo. Falta esa pieza final: la consistencia que garantiza estar siempre en el campo.

Entre el rol de revulsivo y el once ideal

La selección viaja ahora al estado de Washington para medirse a Australia el viernes. En ese escenario, con la familia Keller cerca y el recuerdo fresco de su gol, Reyna aspira a algo más que otro rato de brillo aislado. Quiere peso real en los planes de Pochettino.

La pregunta es inevitable: ¿está hoy para ser titular o es, por ahora, un arma de impacto desde el banquillo? En el centro del campo, Weston McKennie, Tyler Adams y Malik Tillman ofrecen una mezcla de energía, despliegue y agresividad que seduce a cualquier entrenador. Corren, muerden, sostienen.

Keller lo ve con pragmatismo. Reyna, dice, sabe que no ha tenido los minutos necesarios como para pensar que está listo para “la noche completa”. No es una cuestión de talento, sino de ritmo, de carga de partidos, de continuidad.

Si alguien cae, apunta, no habrá problema. Esa línea de tres en el medio fue muy dinámica, pero Gio podría entrar sin desentonar si, por ejemplo, Tillman se lesiona. El fútbol de élite está lleno de historias parecidas: te sientes listo, estás listo, pero los que tienes delante atraviesan un gran momento. Solo queda esperar el turno… y no fallar cuando llegue.

39 partidos, 10 goles… y sensación de deuda pendiente

Reyna ya suma 39 internacionalidades absolutas y ha llevado su cuenta goleadora a dobles dígitos. Son cifras respetables para su edad, pero él sabe que podrían, que deberían, ser mayores. Esa sensación de camino incompleto le acompaña en cada convocatoria.

El Mundial en casa le ofrece una oportunidad que pocos futbolistas tienen: redibujar su carrera con el escudo de la selección en el pecho. Con la USMNT decidida a llegar lejos en el torneo y un calendario que promete minutos para todos, Gio tiene margen para inflar sus números y, sobre todo, para cambiar la narrativa.

En el horizonte, también aparece la temporada 2026-27 con Borussia Mönchengladbach como posible punto de inflexión. Un curso en el que, si las lesiones le respetan y el contexto le acompaña, puede por fin alinear expectativas y realidad.

La pregunta ya no es si Gio Reyna tiene magia en las botas. Eso quedó claro con esa trivela en el descuento. La cuestión, para él y para una selección que sueña con hacer historia en casa, es si esa chispa se convertirá por fin en fuego constante.