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Un gol en propia puerta frena la celebración de Cristiano y Al-Nassr

La fiesta estaba preparada. Camisetas gratuitas en las gradas, un estadio teñido de amarillo y un título de liga que parecía, por fin, al alcance de la mano. Pero en el tiempo añadido, cuando Al-Nassr ya rozaba con los dedos su primer campeonato de la Saudi Pro League en siete años, todo se vino abajo con un solo error. Un balón bombeado, un mal cálculo… y Bento empujó la pelota a su propia portería.

De la euforia al silencio en un segundo.

Al-Nassr ganaba 1-0 a Al Hilal, su gran rival en Riad, en un duelo cargado de expectativa y tensión. El marcador, el contexto y el momento del curso dibujaban una noche perfecta: victoria ante el vecino incómodo, 11.º título de liga asegurado y el primer campeonato doméstico de Cristiano Ronaldo desde su aterrizaje en el club en enero de 2023.

Pero el fútbol no entiende de guiones cerrados.

Un error cruel en el minuto más doloroso

El encuentro agonizaba cuando llegó la jugada que cambiaría el relato. Centro al área, balón alto, aparentemente controlado. Bento se elevó, trató de blocar por encima de su cabeza y, en lugar de despejar el peligro, terminó enviando la pelota dentro de su propia portería. Un golpe directo al corazón de un equipo que ya se veía campeón.

En el banquillo, Cristiano, capitán y referencia absoluta del proyecto, no pudo ocultar su frustración. El gesto lo decía todo: rabia, incredulidad, impotencia. El 1-1 no solo rescataba un punto para Al Hilal; aplazaba el sueño de cerrar la liga en una noche que estaba marcada para la celebración.

Siete años de espera, un título que se resiste

Al-Nassr lidera la clasificación con 83 puntos en 33 partidos. Al Hilal, que ya sabe lo que es coronarse —lo hizo en 2024—, persigue desde la segunda plaza con 78 puntos y un encuentro menos disputado, 32. La ventaja es real, el margen existe, pero el desenlace ante el eterno rival habría tenido un sabor especial.

El club no levanta la liga desde 2019. Para Cristiano, de 41 años, el dato pesa todavía más: desde su llegada tras el Mundial de la FIFA 2022 en Catar, no ha podido sumar un título doméstico con el conjunto de Riad. Su fichaje, en su momento, rompió el mercado y colocó el foco del planeta en la Saudi Pro League. El anhelo era claro: liderar un proyecto campeón.

Ayer, ese objetivo pareció escaparse por unos instantes entre los guantes de su propio guardameta.

Un estadio vestido de campeón

El ambiente, antes del golpe final, olía a título. El club repartió camisetas del equipo a los aficionados locales al inicio del encuentro y las gradas se transformaron en un mosaico amarillo. Cada ocasión, cada recuperación, cada balón dividido se vivía como un paso más hacia el campeonato. La ciudad se preparaba para una noche histórica.

El empate de Bento cayó como una ducha de agua helada. No solo para el vestuario, también para una afición que ya saboreaba la celebración. El murmullo sustituyó al rugido. El gesto de Cristiano, serio, concentrado, marcó el tono del cierre del partido: nada estaba perdido, pero el golpe había sido duro.

El título, aún al alcance

Pese al tropiezo emocional, el panorama deportivo sigue favoreciendo a Al-Nassr. Con un último partido de liga ante Damac, 15.º clasificado, el equipo de Riad sigue siendo el gran favorito para coronarse el 21 de mayo. Solo un resultado inesperado podría arrebatarle un título que ha perseguido durante casi una década.

Cristiano lo resumió en sus redes sociales, ante más de 770 millones de seguidores: “El sueño está cerca”. No hubo celebración, pero sí un mensaje claro. El objetivo sigue vivo, apenas a un partido de distancia.

La cuestión ahora es otra: ¿cómo responderá Al-Nassr después de una noche en la que el título se escapó, por un instante, de las manos de su propio portero?

Un gol en propia puerta frena la celebración de Cristiano y Al-Nassr