Leboeuf critica a Mbappé: "No tiene el chip colectivo"
Kylian Mbappé vive donde más le gusta: en el centro del escenario, bajo los focos más potentes, sosteniendo cifras que sólo se discuten al lado de Messi y Ronaldo. A sus 27 años, su producción es la de un depredador de área: 86 goles en 103 partidos con Real Madrid, 56 dianas con Francia. Números de videojuego. Pero la pregunta que flota es otra: ¿hasta qué punto acepta ser uno más dentro de un engranaje?
Frank Leboeuf, campeón del mundo con Francia y voz siempre afilada, lo tiene claro. Y no precisamente para elogiar el costado solidario del delantero.
“Está hecho para ser el hombre principal”, explicó en declaraciones a GOAL, en un acto con World Cup Betting. “Desde que tenía ocho años, el mundo le prometió que sería uno de los mejores porque era increíble muy joven y siguió haciendo lo correcto para convertirse en uno de los mejores”.
Hasta ahí, el relato conocido. El niño prodigio que cumple el guion. Pero el exdefensa introduce un giro.
“Lo que hemos descubierto últimamente, o lo que él ha descubierto, es que el fútbol es un juego colectivo y que, en realidad, la estrella es el equipo. Sobre todo en los grandes equipos que hemos visto ganar títulos como la Champions. Liverpool, por ejemplo, y ahora Paris Saint‑Germain: se trata de jugar juntos”.
El espejo de Real Madrid y el “espíritu colectivo”
Leboeuf recurre a un caso que conoce bien: el Real Madrid de las remontadas imposibles.
“Cuando el Real Madrid jugó fatal y no debería haber llegado a la final contra Liverpool. Cuando jugó contra Chelsea, Paris Saint‑Germain, Manchester City… no había manera de que debiera ganar esos partidos, pero lo consiguió por el espíritu colectivo”.
Y ahí, según él, es donde Mbappé patina.
“Creo que Kylian no tiene eso en su ordenador. Y cuando no lo tienes, es muy difícil instalarlo. Más en el mundo actual, donde necesitas ser una estrella muy rápido, porque vivimos en una ‘dictadura de la urgencia’, como yo la llamo, y porque nos hemos vuelto muy individuales. El Balón de Oro se ha vuelto muy importante, mientras que en mi época lo ganabas y cinco minutos después se olvidaba”.
Leboeuf no carga sólo contra Mbappé. Apunta al ecosistema.
“Es un mundo diferente y no es sólo Kylian Mbappé culpable de eso. Creamos importancia en sitios donde no debería haberla y estamos completamente equivocados, porque el fútbol nos demuestra en cada partido que, si no juegas juntos, no funciona”.
El francés tira de ejemplos recientes para sostener su argumento.
“Vimos a Neymar, Messi, Mbappé jugando juntos. Ahora vemos a Vinicius Jr y Mbappé jugando juntos. No funciona porque no encajan en un espíritu colectivo. Eso es lo que hay”.
Liverpool como antítesis del culto a la estrella
Para remarcar su visión, Leboeuf se va a Anfield, a ese Liverpool que dominó Europa a base de vértigo y solidaridad.
“Cuando vimos a Liverpool, ¿quién era la estrella? ¿Mohamed Salah? Sí, vale, pero Virgil van Dijk también era una estrella y Alisson era una estrella, y todos esos jugadores que luchaban juntos, Robertson, Trent Alexander‑Arnold, los dos laterales… ellos eran las estrellas. Se centraban unos a otros para marcar goles. Era una locura”.
Ahí está el fútbol que le enamora.
“Por eso amo el fútbol. Me encanta verlo así. No me importa Mbappé regateando a cuatro jugadores. No me impresiona porque no ve el juego”.
El contraste es directo: la conducción interminable frente a la lectura del juego.
“¿Por qué amamos a Rodri? ¿Por qué amamos a Kevin De Bruyne? Porque veían dónde iban a dar el pase antes de recibir el balón. Ese es el espíritu que me encanta. Y yo no era un gran fan de Maradona, aunque fuera un genio y una estrella. No me gustaba la gente que driblaba. Me encanta la gente que da un pase de primeras porque lo ha visto todo. La anticipación es la habilidad especial para mí”.
Un goleador frustrado… y el rumor permanente de la Premier League
Mientras tanto, Mbappé sigue sumando goles a un ritmo feroz, pero su lenguaje corporal en los últimos meses ha dejado imágenes de frustración, gestos de fastidio, miradas perdidas. Cada vez que eso ocurre, el mercado se agita: ¿busca otro reto? ¿Hay vida para él lejos de Madrid?
La Premier League aparece siempre en ese horizonte. El campeonato más expuesto, más televisado, más físico. ¿Encajaría ahí el francés?
Para Leboeuf, la respuesta ya no es la misma que habría dado en su época.
“La Premier League ha cambiado. Si fuera la Premier League de cuando yo jugaba, diría que no está preparado para eso. Pero con la velocidad que tiene y las posibilidades que puedes encontrar en Inglaterra cuando juegas en la Premier League, sí, creo que Kylian Mbappé puede jugar en cualquier liga del mundo y sería bonito verlo en la Premier League luchando con Erling Haaland por ser máximo goleador”.
La imagen es poderosa: Mbappé y Haaland cruzando registros jornada tras jornada. Pero el sueño choca con la realidad económica.
“Sería una locura, pero con el precio que costaría, nadie puede comprarlo ahora mismo. No lo creo. No creo que haya nadie que pueda ser candidato para la próxima temporada”.
El encaje táctico: ¿problema de sistema o de ego?
Leboeuf baja entonces al césped, al pizarrón. No se trata sólo de dinero. Se trata de rol.
“Arsenal necesitará un delantero, pero no utiliza delanteros. Juegan alrededor del delantero, así que Mbappé estaría muy enfadado teniendo el rol de Gyokeres, donde esperas centros, esperas pases y nunca llegan”.
El francés pone el foco en la paciencia. En cuánto está dispuesto a sacrificar un goleador de élite por el plan colectivo.
“Lo que Haaland ha sido capaz de aceptar con el sistema de Pep Guardiola, tocando uno o dos balones por periodo, no estoy seguro de que Kylian Mbappé lo acepte”.
La escena es fácil de imaginar: Mbappé bajando metros, pidiendo la pelota, rompiendo el dibujo.
“Así que bajará como número 10, intentará tocar el balón y quizá creará un lío en la táctica del entrenador”.
La crítica es dura, pero apunta a una cuestión central en la carrera del francés: su identidad futbolística. ¿Quiere ser el hombre que decide solo o el líder de un colectivo que se multiplica? Con el talento que tiene y los años que le quedan al máximo nivel, la respuesta no marcará sólo su legado. Puede acabar decidiendo también qué tipo de fútbol quiere ver la próxima generación.






