Logotipo completo Cancha Directa

Liverpool defiende a Rio Ngumoha ante ofensiva del Bayern

En Liverpool no se lo han tomado a la ligera. La tentativa de Bayern Munich por Rio Ngumoha, uno de los diamantes más brillantes de la nueva generación ‘red’, ha irritado a la cúpula de Anfield hasta el punto de que, puertas adentro, se habla de línea roja.

La información saltó la semana pasada, cuando David Ornstein (The Athletic) reveló que el campeón de la Bundesliga estaba “explorando un movimiento sorpresa” por el atacante de 17 años. El jugador, según ese mismo informe, es consciente del fuerte interés del club bávaro y de sus intenciones. En ese momento, eso sí, Bayern aún no había contactado oficialmente con Liverpool.

Desde Merseyside, la respuesta fue inmediata y tajante: Ngumoha no está en venta. Bajo ningún concepto.

Un movimiento que escuece en Anfield

Mick Brown, ex jefe de ojeadores de Manchester United, lo dejó claro en declaraciones a Football Insider: el enfado en Liverpool es mayúsculo por la forma en que Bayern habría intentado acercarse al futbolista a espaldas del club.

“Liverpool hará todo lo que esté en su mano para evitar que Ngumoha se marche. Ya han perdido a Salah, y este chico ha entrado en el equipo y ha causado impacto”, explicó Brown. El mensaje es transparente: el club ve en el joven extremo algo más que una promesa, ve una pieza inmediata para el presente.

Brown subrayó que el talento del inglés está fuera de toda duda y que en el club lo valoran “muy alto”. A ojos del exscout, la solución ofensiva ya está en casa: Ngumoha parece listo para asumir un papel regular en el primer equipo, sin necesidad de mirar al mercado.

Ahí entra en juego otro punto espinoso: la forma del acercamiento. “Siempre tuve la impresión de que acercarse a jugadores sin conocimiento del club era ilegal, pero siempre parece ocurrir y se permite que ocurra”, señaló. Y remató: “No suele ser tan público como esta vez, y eso no va a sentar bien”.

Para Brown, no hay dudas: Liverpool está “furioso” porque sus mejores talentos reciben propuestas de clubes como Bayern Munich sin que la entidad tenga constancia previa. Y remarca que en Anfield no contemplan dejarle salir, “y menos a Bayern Munich ahora que ha pasado esto”.

Ngumoha, intocable en un momento crítico

La postura deportiva también es contundente. Ngumoha, que brilló en su debut con la selección absoluta de Inglaterra el pasado sábado, se ha ganado un estatus especial en tiempo récord. Por edad, por impacto inmediato y por margen de crecimiento, se ha convertido en uno de los últimos jugadores que Liverpool estaría dispuesto a escuchar por él este verano.

El contexto refuerza esa idea. El adiós de Mo Salah ha dejado un vacío enorme en el frente de ataque. Hugo Ekitike, por su parte, no se espera que regrese de su lesión hasta dentro de varios meses. La manta ofensiva es corta, y en ese escenario un talento como el dorsal 73 se vuelve casi sagrado.

Que Bayern haya intentado avanzar sin el conocimiento directo de los ‘reds’ no solo irrita; también endurece aún más la postura. Como apuntaba Brown, la maniobra alemana solo servirá para que la directiva de Merseyside se aferre con más fuerza a su joya y cierre la puerta a cualquier otro guiño desde Múnich.

Iraola y la apuesta por la juventud

Hay otro factor que juega a favor de la continuidad del joven atacante: el nuevo técnico. Andoni Iraola llega a Anfield con fama de confiar en los jóvenes y, lo que es más importante, lo ha verbalizado desde que tomó el mando en LFC. Su historial respalda esa promesa.

Con un entrenador que no teme dar minutos a futbolistas en edad juvenil y un calendario que incluye Premier League y Champions League, todo apunta a que Ngumoha tendrá un protagonismo creciente la próxima temporada. No se trata solo de proteger un activo; se trata de construir el proyecto alrededor de él.

En ese marco, la sola idea de que Liverpool pudiera “entretener” la posibilidad de vender al talentoso no.73 a Bayern este verano roza lo absurdo. Deportivamente, sería un disparo en el pie. Estratégicamente, un mensaje devastador para la academia y para el vestuario.

En Anfield lo saben. Y Bayern, tras este episodio, lo tendrá más claro todavía.