Tottenham y el futuro de Luka Vuskovic: entre el deseo y la realidad
Tottenham vive una contradicción en el centro de su proyecto defensivo: por un lado, protege con celo a Luka Vuskovic; por otro, le cierra casi todas las puertas del once inicial. Y el croata ya no quiere esperar.
El club ha rechazado dos ofertas de Brighton por el central de 19 años, la última de unas contundentes 35 millones de libras. No es una puja menor por un futbolista que todavía no ha tenido continuidad en la Premier League, pero en el norte de Londres están convencidos de que Vuskovic puede convertirse en uno de los mejores defensas del mundo. Solo que no ahora. No todavía.
El problema es que el jugador sí se siente preparado. Viene de consolidarse en el Hamburgo, donde su cesión le colocó en el escaparate europeo como uno de los centrales jóvenes más prometedores. Quiere ser titular ya. Y ha dejado claro que no le seduce otra cesión más.
Vuskovic, atrapado entre la fe del club y la realidad del vestuario
El contexto deportivo no le ayuda. Tottenham ya ha cerrado a Marcos Senesi este verano y ha alcanzado un acuerdo con Brighton para fichar a Jan Paul van Hecke por unas 52 millones de libras. Si Micky van de Ven y Cristian Romero continúan, Vuskovic pasará a ser, en la práctica, el quinto central de la plantilla.
La comparación interna es inevitable: en el club recuerdan el caso de William Saliba en Arsenal. Tres cesiones en la Ligue 1 antes de irrumpir como uno de los mejores centrales de la Premier League. Tottenham ve un camino similar para Vuskovic. El futbolista, no.
Croacia también mete presión. Zlatko Dalic ha sido claro: Vuskovic necesita un club donde juegue con regularidad. La selección quiere minutos, ritmo, protagonismo. Tottenham coincide en el diagnóstico, pero solo puede ofrecer una salida temporal. Brighton, en cambio, sí le garantiza un papel importante… aunque se niega a pagar por encima de lo que considera razonable.
El resultado es un pulso silencioso. El jugador quiere estabilidad y titularidad, Brighton le ofrece ese escenario, Tottenham no quiere perder un activo estratégico y se aferra a la opción del préstamo. De momento, el mercado avanza y la situación se enquista.
Van Hecke, el central que De Zerbi pidió… y que el club le concede
Mientras tanto, el movimiento que sí ha avanzado a toda velocidad es el de Jan Paul van Hecke. El acuerdo ronda los 52 millones de libras y el neerlandés solo tenía una idea en la cabeza: trabajar de nuevo bajo las órdenes de Roberto De Zerbi.
El defensa, internacional con Países Bajos, acaba contrato con Brighton en un año. Llegó en 2020 desde NAC Breda por apenas 1,8 millones de libras. Cuatro años después, las “Gaviotas” se preparan para una plusvalía gigantesca y han asegurado además un 20% de plusvalía en una futura venta. Negocio redondo para ellos, apuesta total para Tottenham.
Para De Zerbi, es mucho más que un fichaje caro. Es el central que pidió. Un jugador que conoce su método al detalle tras disputar 50 partidos a sus órdenes en Brighton entre 2023 y 2024, acostumbrado a vivir bajo esa exigencia permanente de iniciar el juego desde atrás, atraer presión y romper líneas con el pase.
Desde dentro del club lo interpretan como un mensaje nítido: De Zerbi ha salvado al equipo, ahora Tottenham le entrega las llaves del proyecto y el poder de decisión en los fichajes. Lo que ha pedido, se lo están trayendo.
El plan De Zerbi: centrales que jueguen como centrocampistas
La hoja de ruta de este mercado en defensa es transparente. Tottenham quiere centrales que jueguen. No solo que defiendan. Con Senesi ya firmado a coste cero y Van Hecke a punto de aterrizar, el club se ha lanzado a por dos de los mejores especialistas de la Premier League en una estadística muy concreta: superar rivales con el pase.
La temporada pasada, Senesi y Van Hecke fueron los dos jugadores que más defensores rivales dejaron atrás con sus envíos. No es un matiz, es una declaración de estilo. Son futbolistas que no solo resisten la presión, la utilizan para abrir el campo y conectar con el medio y los puntas con pases verticales entre líneas.
Senesi ya venía de un contexto muy directo con Andoni Iraola en Bournemouth, acostumbrado a “romper” el campo con balones agresivos hacia adelante. Van Hecke, por su parte, ha sido moldeado en el ecosistema De Zerbi y ha seguido puliendo ese registro bajo Fabian Hürzeler, otro técnico que exige salida limpia desde zonas de riesgo.
Las cifras comparadas son contundentes: en términos de calidad y volumen de pase, Senesi y Van Hecke están por encima de Cristian Romero y Micky van de Ven. No se trata de quién defiende mejor el área, sino de quién construye mejor el juego desde la base.
Tottenham ha detectado esa carencia y actúa en consecuencia. De Zerbi quiere que la primera fase de la jugada sea un arma, no un trámite.
Romero en el escaparate, Vuskovic en el limbo
Todo este rediseño del eje defensivo abre interrogantes serios sobre los actuales centrales. El caso más delicado es el de Cristian Romero. El argentino, cuando está bien, se mueve en la élite absoluta del puesto. El problema es ese “cuando”. Entre lesiones y sanciones, solo ha estado disponible alrededor de la mitad del tiempo. Demasiado poco para sostener un proyecto que busca fiabilidad y continuidad.
En el club no esconden la realidad: si llega una gran oferta por Romero, se escuchará. No hay intención de regalarle, pero la puerta no está cerrada. La clave será el tamaño de la propuesta.
Mientras tanto, Vuskovic observa cómo el club invierte fuerte en dos centrales que pisan justo el terreno donde él esperaba asentarse. Tottenham tiene previsto gastar mucho este verano y eso implica ventas. El plan ideal pasa por hacer caja con jugadores que no entran en los planes de De Zerbi, sin tocar a los jóvenes considerados estratégicos. Pero el mercado manda y las prioridades deportivas chocan con las necesidades económicas.
Brighton, que ya ha pactado la salida de Van Hecke hacia Londres, se ha plantado por ahora tras ver rechazadas sus dos ofertas por Vuskovic. No quiere pagar más de lo que marca su propio baremo. Tottenham no quiere perder al que considera un futuro pilar. El jugador quiere ser titular ya.
En algún momento, alguien tendrá que ceder. La cuestión es si será antes de que se cierre la ventana… o después de que Vuskovic decida que su futuro no puede esperar más.






