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Análisis de la temporada 2025/26 del Manchester United

La temporada 2025/26 ya es historia para Manchester United. Y, por primera vez en un par de años, el cierre deja algo más que resignación: deja ilusión. Tercer puesto en la Premier League, billete a la Champions asegurado y Michael Carrick confirmado como técnico a tiempo completo. No es un título, pero sí un giro de guion.

Con el telón bajado, es momento de mirar a los protagonistas y a sus notas finales.

Lammens, el guardián inesperado

Senne Lammens (9) aterrizó casi de puntillas, sin focos ni ruido. Acaba el curso como una de las revelaciones de la liga. Seguro, dominante por alto, valiente en el uno contra uno. Se ha ganado la portería y, sobre todo, la sensación de que solo puede crecer a partir de aquí.

En el otro extremo, Altay Bayindir (3,5) simboliza el arranque caótico del año. Sus errores costaron puntos que habrían metido al equipo de lleno en la pelea por el título. Todo apunta a que ha sido su última temporada en el club.

Laterales reactivados y un Maguire reivindicado

Luke Shaw (7,5) firmó, quizá, su mejor temporada con la camiseta del United. Por fin sin lesiones de larga duración, constante en el rendimiento y coronado con un gol ante Forest. El gran interrogante es si podrá repetir este nivel.

Diogo Dalot (7,5) ha sido uno de los grandes beneficiados de la llegada de Carrick. Recuperó su rol más natural de lateral, ganó confianza y desde enero se ha convertido en un fijo en la alineación. De jugador discutido a pieza estructural.

En el eje, Harry Maguire (7,5) dio otro giro inesperado a su historia. Nuevo contrato, muchos minutos y un papel clave para el entrenador. De cara a la Champions, su experiencia y su presencia se antojan vitales.

Leny Yoro (6,5) dejó destellos, pero también lagunas. Alternó momentos prometedores con fases de desconexión que le impidieron consolidarse como titular. Tendrá más minutos el próximo curso, aunque el club debe valorar seriamente un préstamo para acelerar su desarrollo.

Patrick Dorgu (6,5) vio su progresión cortada en seco por las lesiones. Entre finales de diciembre y finales de enero mostró por qué el club confía en él, pero el físico no le permitió dar continuidad a ese nivel. El lateral izquierdo debería ofrecerle oportunidades reales el año que viene.

Mazraoui, De Ligt y el eterno caso Lisandro

Noussair Mazraoui (5) pasó de ser uno de los fichajes más brillantes a una sombra de sí mismo. El bajón ha sido tan acusado que una venta en verano ya no suena descabellada. No ha estado al nivel que exige el proyecto.

Lisandro Martínez (7) repite el mismo guion: rendimiento alto cuando está sano, demasiadas ausencias cuando el cuerpo le pasa factura. El club debe aprender a no depender tanto de él en los próximos 12 meses.

Matthijs de Ligt (5) empezó como un muro. Rio Ferdinand llegó a definirlo como el mejor defensor del United. A partir de diciembre, lesión y vacío. El reto ahora es recuperar al central dominante que se vio en el arranque una vez supere la operación y vuelva a competir.

Ayden Heaven (8) se ha ganado el estatus de uno de los nombres del año. Cada vez que ha sido titular ha rozado la intocabilidad, pero el calendario más liviano le ha restado apariciones. Todo indica que la próxima temporada debe jugar mucho más… y quizá por delante de Lisandro.

Tyrell Malacia (2) apenas asomó. Dos entradas desde el banquillo ante Newcastle, malas sensaciones y una imagen para el olvido al ser superado por William Osula. Ya se ha anunciado su salida libre. Tyler Fredricson (2), llamado a tener más protagonismo, no volvió a jugar un solo minuto tras la dura derrota ante Grimsby en agosto y también parece tener las maletas listas.

El trono de Bruno Fernandes

Bruno Fernandes (10) ha sido el mejor futbolista de la Premier League esta temporada. Así lo reflejan los premios individuales, todos en su vitrina. Ha igualado el récord de asistencias de la competición y ha liderado al equipo con una autoridad abrumadora. El debate ya no es si es importante; es dónde se coloca entre los grandes nombres de la historia moderna del club.

A su lado, Casemiro (9) se despidió a lo grande. Máximo registro goleador de su carrera, peso específico en el vestuario y el aura de “cult hero” que pocos alcanzan. Cerró su etapa en sus propios términos, mandando en el centro del campo y dejando una referencia difícil de reemplazar.

Kobbie Mainoo (8) protagonizó una de las resurrecciones del año. Estuvo cerca de salir, pero tras la etapa con Ruben Amorim renació, recuperó la titularidad y firmó un nuevo contrato de larga duración. Tiene fútbol especial y, sobre todo, hambre por recuperar el tiempo perdido.

En contraste, cada aparición de Manuel Ugarte (3,5) se convirtió en una pesadilla recurrente para la grada. Su presencia coincidió demasiadas veces con la pérdida total de control en los partidos. La confianza se ha roto y una salida en verano parece el camino más lógico.

Mason Mount (5,5) apuntó alto bajo Amorim, pero las lesiones volvieron a cruzarse. Su impacto se diluyó y hoy cuesta encontrarle un encaje claro en el proyecto. El club debe valorar seriamente una venta mientras su cartel aún conserva valor.

Jack Fletcher (5) debutó, pero lo hizo desubicado, obligado a actuar en un rol más defensivo ante Newcastle que no se ajusta a sus características. Tyler Fletcher (5,5), en cambio, sí tuvo su oportunidad en su posición natural y dejó una impresión mucho más sólida, aunque fuera solo un rato.

Gol, redención y dudas en ataque

En la zona de tres cuartos, Matheus Cunha (8) firmó un estreno notable. Diez goles en liga tras un inicio lento que invitaba a la duda. Se adaptó, se soltó y terminó demostrando que tiene peso de delantero grande. Todo apunta a que el próximo curso llegará con todavía más colmillo.

Benjamin Sesko (8) vivió una transformación aún más marcada. Pasó de ser etiquetado como el peor fichaje del verano a cerrar una primera campaña muy sólida: 11 goles en liga en solo 17 titularidades. Una respuesta contundente a las críticas iniciales.

Bryan Mbeumo (7,5) también alcanzó las dobles figuras goleadoras, pero su rendimiento se desinfló con la entrada de Carrick. Empezó fuerte, terminó discreto. Esa curva descendente rebaja la nota de una temporada que, en números, sigue siendo positiva.

Amad Diallo (5,5) llegaba con el listón por las nubes tras ser el mejor atacante del equipo en 2024/25. No logró sostener ese impacto. Solo dos goles, demasiadas ocasiones desperdiciadas y una confianza que se fue erosionando. Necesita resetearse y volver con la mente limpia.

Joshua Zirkzee (4) dejó chispazos, nada más. El año ha confirmado que su encaje en este United es, como mínimo, complicado. Todo indica que su futuro inmediato pasa lejos de Old Trafford.

Shea Lacey (7) demostró en cada cameo que el fútbol de la academia se le ha quedado pequeño. Desparpajo, calidad, personalidad. Su tarjeta roja en la FA Cup ensombreció un poco la percepción general, pero su techo está claramente más arriba. Solo faltó que aquel disparo ante Burnley terminara en la escuadra para redondear su irrupción.

Bendito Mantato (5) apenas tuvo margen para dejar huella, atrapado entre la exigencia del primer equipo y la falta de continuidad necesaria para crecer.

El United cierra el curso con una sensación poco habitual en los últimos tiempos: estabilidad, progreso y un núcleo de jugadores que invita a pensar en algo más grande. Carrick ya tiene su base, la Champions espera y el vestuario conoce el listón. La pregunta es clara: ¿está este grupo preparado para dar el salto de la reconstrucción a la pelea real por títulos? La respuesta llegará en nueve meses, no en los despachos, sino sobre el césped.

Análisis de la temporada 2025/26 del Manchester United