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Arsenal conquista la Premier y se prepara para la Champions

Arsenal por fin levantó el trofeo de la Premier League. No en el Emirates, sino en Selhurst Park, tras un 2-1 trabajado y tenso ante Crystal Palace en la última jornada doméstica. El título que se le había escapado tres temporadas seguidas, esta vez no se esfumó en la recta final. Se quedó en manos de un equipo que aprendió a sufrir… y a rematar.

El césped se llenó de familiares, abrazos, lágrimas contenidas y una sensación de alivio que llevaba años acumulándose en el norte de Londres. Para el club, un punto de inflexión. Para Mikel Arteta, apenas el siguiente peldaño.

Porque mientras el vestuario aún olía a champán, el técnico ya miraba a otro escenario, a otra copa, a otro examen: la final de la Champions League ante PSG, el sábado, en Budapest.

Campeones… pero con hambre

Arteta no quiere que la euforia les pase factura. Lo dejó claro con un mensaje directo a su plantilla: la energía de este título no se guarda, se canaliza.

“Necesitamos que esa energía fluya y, ir en contra de eso, creo que sería un gran error”, advirtió el español. Ya ha hablado con los jugadores de Budapest, de cómo utilizar “toda la increíble energía” que arrastran hacia esa final. El plan arranca de inmediato: “Mañana vamos a empezar a prepararla”.

La Premier, para este Arsenal, es mucho más que un trofeo. Es la confirmación de un proyecto que se quedó tres veces a las puertas. De un equipo que se acostumbró a mirar hacia arriba y ver siempre a otro levantando el título. Ahora la etiqueta ha cambiado.

“Le dije a los chicos que esta camiseta ahora representa otra cosa”, explicó Arteta. “Somos los campeones, y eso trae mucha confianza y un tipo diferente de presencia y energía. Pero también otro tipo de responsabilidad”.

Esa palabra, responsabilidad, se ha convertido en el nuevo mantra en Londres. El técnico lo asume sin rodeos: “Mi trabajo ahora y el de todos en el club es elevar esos estándares y lograr mucho más, porque creo que somos capaces de hacerlo”.

La última frontera: la Champions

La Premier ya está en las vitrinas. La Champions, no. Nunca. Ese es el vacío que persigue a Arsenal desde hace décadas y que ahora se presenta como una oportunidad única para esta generación.

El club londinense jamás ha ganado la máxima competición europea de clubes. Arteta lo sabe, lo siente y lo verbaliza como un reto histórico: “No podemos esperar para escribir un nuevo capítulo en la historia de nuestro club y levantar la Champions League”, lanzó, sin esconder la ambición de firmar un doblete doméstico y continental que cambiaría para siempre la dimensión de este grupo.

La final en Budapest se presenta como la gran frontera. Un partido para pasar de campeones de Inglaterra a equipo inmortal. Un salto que no se mide solo en medallas, sino en legado.

De las cicatrices al título

El camino hasta este momento no ha sido lineal. Arteta aterrizó en 2020 y en su primera temporada levantó la FA Cup. Un inicio prometedor que, sin embargo, dio paso a años de frustraciones en los que el equipo se quedó corto justo cuando la temporada ardía.

El propio entrenador no lo esconde. Habla de “pasos enormes” dados en este viaje, de logros que, a su juicio, “tienen mucho valor”. Pero también de la crudeza del objetivo real: “Al final del día, estamos aquí para ganar grandes trofeos. Ese era el objetivo último”.

Tres veces se le escapó el premio en el tramo final. Tres golpes duros. “Llegamos muy cerca y en tres ocasiones nos quedamos cortos al final, y eso fue muy doloroso”, reconoció. Esa herida, sin embargo, ha actuado como combustible. “Creo que eso es lo que nos ha impulsado a todos a encontrar nuevas formas de mostrar de qué estamos hechos. Por eso dije que la manera en la que lo hemos logrado lo hace aún mejor”.

El título de Premier no solo consuela, valida. Valida el método, las decisiones impopulares, la insistencia en una idea de juego, el liderazgo férreo en el vestuario. Arteta, que ha recurrido incluso a técnicas de visualización para imaginarse levantando el trofeo, se siente ahora respaldado por la realidad.

“Soy el mismo, pero más feliz y aliviado, diría”, confesó. El relieve en su rostro sobre el césped, rodeado de su familia, lo decía todo: el proyecto había llegado, por fin, a la cima del fútbol inglés.

Budapest, la prueba definitiva

La cuestión ahora es si ese “estatus de campeón”, como lo define el técnico, puede traducirse en una ventaja mental en Budapest. Arteta está convencido de que sí. Cree que la nueva condición del equipo —esa camiseta que “representa algo más”— puede marcar la diferencia cuando el balón ruede bajo los focos europeos.

La final ante PSG no solo pondrá a prueba la calidad futbolística de Arsenal, sino su madurez competitiva. ¿Es este un campeón de paso o el inicio de una era? ¿Un título aislado o el primer capítulo de un dominio prolongado?

En Selhurst Park, Arsenal cerró un círculo en la Premier. En Budapest, puede abrir otro mucho más grande. El club ya sabe lo que es tocar el cielo en Inglaterra. Ahora quiere ver hasta dónde llega cuando mira de frente a Europa.