Celtic y su Champions Flag Day: un inicio de liga conflictivo
Celtic encara la defensa del título con una mezcla extraña de orgullo y enfado. Orgullo por una liga conquistada al límite, con un 3-1 ante Hearts of Midlothian en la última jornada de la temporada pasada. Enfado porque el calendario de la Premiership 2026/27 ha colocado su primer partido en una fecha que rompe de lleno con sus planes para el tradicional Champions Flag Day.
La nueva campaña en Escocia arrancará en julio, con las primeras citas ya fijadas para los tres grandes protagonistas del curso pasado: Celtic, Rangers y Hearts. El campeón abrirá fuego ante Dundee el 3 de agosto. Sobre el papel, una tarde para celebrar. En la práctica, una noche de lunes que ha encendido los ánimos en Parkhead.
Un título dramático, un verano agitado
El recuerdo aún es fresco. Celtic se proclamó campeón en una última jornada de alto voltaje frente a Hearts, con goles de Arne Engels, Daizen Maeda y Callum Osmand para sellar el 3-1 definitivo. Mientras el equipo levantaba el trofeo, al otro lado de Glasgow la temporada de Rangers se desmoronaba.
El desplome de Rangers al final del curso fue sonoro: cuatro derrotas en sus últimos cinco partidos, caída hasta la tercera plaza y un cierre de liga a 10 puntos de Celtic. Esa recta final no solo decidió el título; cambió el mapa del verano.
El giro más llamativo llegó en los banquillos. Derek McInnes dejó Hearts para hacerse cargo de Rangers, un movimiento que sacudió la Premiership antes incluso de que ruede el balón. Su estreno al frente del conjunto de Ibrox será el 31 de julio ante Dundee United.
Hearts, mientras tanto, inicia su reconstrucción post-McInnes con una visita incómoda: el 1 de agosto, en el siempre exigente campo de Aberdeen. Un calendario duro para un equipo que acaba de perder a su técnico y que deberá recomponerse sobre la marcha.
El choque con la fiesta del campeón
En este contexto, Celtic esperaba al menos un inicio de curso a la altura de su condición de campeón. El club planeaba su Champions Flag Day —la ceremonia en la que se iza la bandera del título en casa— como una gran cita de fin de semana, pensada para llenar el estadio y facilitar el desplazamiento de sus aficionados.
La realidad ha sido otra. El primer partido de liga ante Dundee ha quedado fijado para el lunes 3 de agosto, en horario nocturno, lo que ha provocado una respuesta airada desde el club.
“Es importante que los aficionados sean conscientes de esto lo antes posible y del trasfondo de esta decisión, que está fuera de nuestro control”, señala el comunicado oficial de Celtic. El tono no deja lugar a dudas: el malestar es profundo.
“Claramente, nuestra prioridad siempre serán nuestros aficionados y, según cualquier criterio, celebrar el Champions Flag Day un lunes por la noche es decepcionante”, añade la nota. El club explica que ha realizado “repetidas gestiones” tanto ante Police Scotland como ante la SPFL para evitar esta programación.
La respuesta que han recibido ha encendido aún más la polémica. “Sin embargo, de forma sorprendente, se nos ha dicho que no hay elección debido a que Police Scotland no puede dar apoyo al partido en un fin de semana que coincide con otros eventos”. El mensaje es claro: la seguridad manda, y el campeón se adapta.
Un pequeño alivio, un gran enfado
Dentro de un margen muy limitado, Celtic ha logrado al menos un pequeño cambio: el inicio del partido se adelanta de las 20:00 a las 19:30. Media hora que, según el club, debería aliviar en parte la carga sobre los aficionados que viajan.
Es un consuelo mínimo para una hinchada que esperaba un día grande, festivo, a plena luz del fin de semana. En lugar de eso, tendrá una celebración comprimida en un lunes por la noche, con muchos abonados pendientes del reloj, del trabajo al día siguiente y de los desplazamientos de vuelta.
La bandera de campeón ondeará igual. La cuestión es si este primer choque entre calendario, policía y club marcará el tono de una temporada que, en Escocia, ya empieza con la temperatura al rojo vivo.





