Cristiano Ronaldo conquista la Saudi Pro League con Al-Nassr
Cristiano Ronaldo, campeón en Arabia: el título que le faltaba con Al-Nassr
Tres años después de su segunda y tormentosa salida de Manchester United, Cristiano Ronaldo volvió a levantar un gran trofeo. Esta vez, lejos de Old Trafford, bajo el sol abrasador de Arabia Saudí y con la camiseta de Al-Nassr. El portugués, a sus 41 años, conquistó por fin la Saudi Pro League, el título que se le había escapado en sus dos primeras temporadas en el país.
De la nube gris de Old Trafford al oro saudí
Su adiós a Manchester United fue todo menos amable. Choque frontal con Erik ten Hag, minutos menguantes, tensiones en el vestuario y una entrevista incendiaria con Piers Morgan que dinamitó cualquier puente con el club. De aquella nube gris nació una apuesta radical: dejar la élite europea y marcharse a Al-Nassr, con contrato hasta junio de 2027 y una misión clara, seguir compitiendo y seguir ganando.
Durante dos campañas, Ronaldo respondió con goles, pero no con títulos ligueros. Máximo goleador del campeonato en ambas, subcampeón en las dos. Un contraste que le perseguía. Marcaba más que nadie, pero veía la fiesta desde fuera.
Esta vez, no.
Noche de campeón y lágrimas en el silbatazo final
El desenlace llegó en la última jornada. Al-Nassr necesitaba cerrar el trabajo y lo hizo con autoridad: 4-1 ante Damac Club. Ronaldo, como tantas otras veces en su carrera, se colocó en el centro del escenario y firmó un doblete. Otra vez decisivo. Otra vez protagonista.
Cuando el árbitro señaló el final, el gesto del portugués lo dijo todo. El veterano que lo ha ganado prácticamente todo en Europa se quebró. Lágrimas abiertas sobre el césped. No era un trofeo cualquiera: era su primer gran título desde 2020, cuando aún vestía la camiseta de Juventus. Cuatro años de espera para un futbolista que se acostumbró a vivir entre copas y medallas.
El alivio se mezcló con la reivindicación. El delantero que muchos dieron por acabado tras su salida de Manchester United volvía a coronarse campeón de liga, ahora en un contexto distinto, pero con la misma voracidad.
Una máquina de goles que no se detiene
El título llega, además, en una temporada que prolonga la obsesión de Ronaldo con el gol. Con el doblete ante Damac Club, el portugués alcanza los 129 tantos con Al-Nassr, una cifra monumental que sostiene su peso específico en el proyecto saudí y explica por qué sigue siendo pieza central también para su selección: forma parte de la lista de Roberto Martínez para el Mundial de 2026.
La imagen es clara: un veterano que no se conforma con vivir de su nombre. Sigue marcando, sigue decidiendo, sigue ampliando registros.
El arte de la falta directa: Ronaldo alcanza a Beckham
En esa goleada final hubo algo más que goles para la estadística. Uno de ellos llegó de falta directa, un sello clásico de su carrera que en los últimos años se había vuelto menos frecuente. Ese disparo significó su tanto número 65 de libre directo.
Con esa cifra, Ronaldo iguala a David Beckham en el registro histórico de goles de falta. Solo el dato ya impone respeto. Sin embargo, la carrera por el trono de la especialidad tiene aún un líder claro: Lionel Messi, con 71. Por delante del portugués también aparece Ronaldinho, con 66.
El gol ante Damac Club cortó una pequeña sequía en esta faceta: no marcaba de falta desde el 17 de agosto de 2024, cuando vio puerta ante Al Fayha. Demasiado tiempo para alguien que convirtió el golpeo de balón en una marca registrada.
Un veterano con más cuentas pendientes
Ronaldo abandona la temporada con algo más que un título. Se quita de encima el peso de dos subcampeonatos consecutivos y suma un nuevo trofeo a una vitrina que parecía completa hace años. Sin embargo, su manera de celebrar, rota en lágrimas, revela que todavía siente cada conquista como si fuera la primera.
Queda por ver hasta dónde le llevará esta versión saudí de su carrera. ¿Buscará alcanzar a Messi en faltas directas? ¿Añadirá más ligas en Arabia a su palmarés? Por ahora, el mensaje es simple: a los 41 años, Cristiano Ronaldo sigue escribiendo capítulos que nadie se atreve a dar por terminados.






