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Desembarco de Turki Al-Sheikh en Derby County: ¿Oportunidad o riesgo?

El posible desembarco del saudí Turki Al-Sheikh en Derby County se ha convertido en algo más que una simple operación de inversión. Para muchos, es ya el primer gran examen de fuego para el nuevo regulador independiente del fútbol inglés. Para otros, la promesa de un futuro de élite para uno de los clubes históricos del país.

Un magnate saudí en el radar del fútbol inglés

Turki Al-Sheikh, uno de los hombres más influyentes del deporte mundial y figura clave en el boxeo de alto nivel, quiere comprar una participación en Derby County, club de Championship. No es un recién llegado: ya ha sido propietario de clubes en España y Egipto y se mueve en el círculo más cercano del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman.

Su nombre, sin embargo, no llega limpio al fútbol inglés. Como presidente de la General Entertainment Authority de Arabia Saudí, su figura aparece en el centro de las acusaciones de “sportswashing” que pesan sobre el país: el uso del deporte y la cultura para pulir una imagen internacional marcada por graves denuncias de violaciones de derechos humanos, discriminación contra las mujeres, uso extensivo de la pena de muerte y una postura abiertamente hostil hacia el colectivo LGBT.

El primer gran pulso del nuevo regulador

La operación coloca al recién creado regulador independiente del fútbol inglés, el Independent Football Regulator (IFR), ante un reto inmediato y de enorme carga simbólica. Este organismo, puesto en marcha el año pasado para proteger la integridad y el futuro del juego, ha asumido el control del nuevo test para propietarios, directores y altos ejecutivos, una responsabilidad que antes recaía en la English Football League en lo referente a nuevas inversiones en clubes de Championship.

Si Al-Sheikh quiere entrar en Derby, necesita el visto bueno del IFR. Y ahí se abre la batalla.

Felix Jakens, responsable de campañas de Amnesty International UK, lo resumió con una frase que ya resuena en los despachos: se trata de “una prueba definitoria” para el nuevo regulador. La organización de derechos humanos cuestiona si el fútbol inglés permitirá que “un alto representante de un gobierno directamente implicado en violaciones masivas de derechos humanos” tome el control de uno de los clubes más antiguos del país. Reclama, además, que cualquier decisión se explique de forma “transparente”.

La huella saudí se expande

El contexto no ayuda a rebajar la tensión. Con Newcastle United ya bajo control del Public Investment Fund de Arabia Saudí, Amnesty advierte de que una participación de Al-Sheikh en Derby supondría “una expansión significativa” de la presencia saudí en el fútbol inglés.

La organización recuerda que en Arabia Saudí se ejecutó a 356 personas el año pasado, una cifra récord que ha sido duramente criticada por grupos de derechos humanos. Para Jakens, “las serias cuestiones que rodean la implicación saudí en el deporte en cualquier parte del mundo son igual de relevantes aquí”. Y subraya un punto clave: Al-Sheikh “no es un empresario privado”, sino el presidente de la General Entertainment Authority del país.

Multi-propiedad y puertas giratorias

El interés del saudí por el fútbol inglés no es nuevo. Ya mantuvo conversaciones para una posible compra de Bristol City y exploró inversiones en Southampton y Millwall. Su nombre aparece recurrentemente cuando un club busca capital y ambición.

Su posible entrada en Derby, unida a los vínculos con los actuales dueños de Newcastle United, reabre otro debate sensible: el de la multi-propiedad en el fútbol inglés. El test de propietarios y directores de la Premier League prohíbe que una misma persona o entidad, de forma directa o indirecta, determine la gestión de más de un club de las ligas inglesas. La línea es clara sobre el papel; la cuestión es cómo se interpreta cuando entran en juego fondos soberanos, estructuras complejas y figuras con varios sombreros en el deporte mundial.

Derby, entre la necesidad y la duda

Mientras tanto, Derby County vive su propia encrucijada. El propietario actual, David Clowes, empresario inmobiliario de Derbyshire que rescató al club de la administración en el verano de 2022, lleva buscando nuevos inversores desde 2024. Ha dejado caer que estaría dispuesto a vender más del 80% de sus acciones si llega la oferta adecuada.

Ese vacío de músculo financiero abre la puerta a figuras como Al-Sheikh. Y divide por completo a la grada.

Una parte de la afición sueña con lo que podría significar la entrada de un multimillonario: estabilidad, fichajes, un proyecto capaz de devolver al club a la Premier League casi dos décadas después de su última estancia prolongada. Otra parte mira más allá del césped y no puede obviar las cuestiones éticas y de derechos humanos asociadas a Arabia Saudí.

El aficionado Nick Webster, que participó en un reciente debate en BBC Radio Derby sobre la posible llegada de Al-Sheikh, lo describió sin rodeos: no hay forma de evitar que la hinchada se fracture. Entre los que se ilusionan con los miles de millones que podrían entrar, los que rechazan de plano el origen del dinero y los que se quedarán atrapados en medio, incómodos, sin una posición sencilla.

El brillo del boxeo como carta de presentación

En el otro extremo del espectro se sitúan voces como la de Sam Jones, aficionado de Derby County y mánager de boxeo que ha trabajado directamente con Al-Sheikh. Para él, la reacción fue inmediata: “emocionado desde el primer momento” ante la posibilidad de que el saudí impulse el regreso del club a la élite.

Jones pone sobre la mesa un ejemplo muy gráfico: el macroevento de boxeo que Al-Sheikh llevó a las Pirámides de Giza en mayo, encabezado por el combate por el título mundial de Usyk ante Rico Verhoeven, con su propio púgil Jack Catterall en el combate de fondo. Un escenario casi irreal: un título mundial en la base de las pirámides, una tormenta de arena media hora antes de la salida al ring, un espectáculo pensado para dejar huella.

Para Jones, ese tipo de visión y ambición es precisamente lo que podría transformar a Derby. Está convencido de que, si Al-Sheikh toma el control o invierte de forma masiva y aplica siquiera “una cuarta parte” del esfuerzo que ha puesto en el boxeo, la afición del club tiene motivos para estar muy ilusionada.

Un club histórico en el centro del tablero

Derby County, con su historia, su hinchada y sus heridas recientes, se ha convertido de repente en pieza clave de un tablero mucho más grande: el del futuro modelo de propiedad en el fútbol inglés, el alcance del poder saudí en el deporte y la capacidad real del nuevo regulador para marcar límites.

Lo que decida el IFR no solo definirá el destino inmediato del club. También enviará un mensaje nítido al resto del mundo del fútbol: hasta dónde está dispuesto a llegar el juego inglés en su búsqueda de inversión, y qué precio está dispuesto a pagar por ello.