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España brilla en el Mundial: Lamine Yamal y Oyarzabal destacan en la victoria

España necesitaba algo más que una victoria. Necesitaba un golpe en la mesa. Después del gris 0-0 ante Cabo Verde, el 4-0 a Arabia Saudí en Atlanta sonó a presentación oficial en este Mundial 2026. Esta vez sí apareció La Roja: rápida, vertical, hambrienta.

En el centro de todo, un chico que hace cuatro años veía el Mundial desde el pupitre del colegio. Hoy, Lamine Yamal.

Yamal enciende la luz

Luis de la Fuente lo devolvió al once tras su irrupción en el debut y el extremo respondió en cuanto tocó el césped. Ni nervios, ni dudas. Apenas unos segundos y ya colgaba un centro que Abdulelah Al Amri despejó como pudo. Aviso.

El gol llegó al minuto 11, pero llevaba gestándose mucho antes. Cuando Yamal empujó la pelota casi sin ángulo, España ya había encadenado 39 pases. Un rondo gigante convertido en declaración de intenciones. La jugada la firmó Oyarzabal con un centro tenso, raso, imposible de defender; el remate, puro instinto de delantero en el segundo palo. Primer partido como titular en un Mundial, primer gol.

El propio Yamal, ante DAZN, recordó que en 2022 veía el torneo desde clase. Ahora marca en uno con su madre y su familia en la grada. El salto es tan brutal como su impacto en el juego: regates, centros, disparos, todo a una velocidad que Arabia nunca pudo leer.

Con ese tanto, España no solo abría el marcador. Encendía un modo que no se vio ante Cabo Verde: agresividad sin balón, posesiones largas pero afiladas, tiros desde el primer minuto. Exactamente lo que el seleccionador había reclamado: más verticalidad, más intensidad.

El doble zarpazo de Oyarzabal

El dominio se transformó en goleada en un suspiro. Minuto 21: córner, balón suelto en el segundo palo y Mikel Oyarzabal, más rápido que nadie, mete la punta de la bota para el 2-0. Gol feo, importantísimo. Arabia ya no respiraba.

Dos minutos después, el 3-0. Otra vez Oyarzabal, esta vez con un remate más limpio, girando el pie en el área pequeña para batir de nuevo a Mohammed Al Owais. España se convertía en la primera selección desde Alemania en 2014 en firmar tres goles en los primeros 25 minutos de un partido mundialista. El mensaje quedaba claro: la candidata que muchos esperaban estaba, por fin, en escena.

El delantero de la Real Sociedad rozó el hat-trick antes del descanso. Un error grosero de Al Owais le dejó el balón franco, pero su disparo de primeras se estrelló en la parte superior del larguero. El estadio ya cantaba el tercero en su cuenta particular.

De la Fuente no esperó a que el partido se complicara. Al descanso, cambio doble: fuera Yamal y Oyarzabal. Gestión fría en un día caliente. El seleccionador, que celebró su 65 cumpleaños el domingo, se guardó piernas y talento para lo que viene, con Uruguay asomando en el calendario.

Menos ritmo, misma autoridad

Con el 3-0 y los dos protagonistas en el banquillo, el segundo tiempo bajó de revoluciones, pero no de control. España siguió mandando, ahora con menos filo, más administración. Arabia Saudí apenas cruzó la mitad con criterio.

El cuarto llegó en una acción que resume el torneo para los defensas: otro gol en propia meta. Saque de esquina, peinada en el primer palo y remate de Marc Cucurella que Al Owais saca a duras penas. El rebote golpea en Hassan Al Tambakti y acaba dentro. Un tanto involuntario que se suma a una estadística incómoda: ya son ocho autogoles en este Mundial, con la fase de grupos aún por la mitad.

La Roja incluso celebró un quinto en el descuento. Centro de Fabián Ruiz, aparición de Ferran Torres en el área y definición certera. Pero la alegría duró lo que tardó el VAR en revisar la jugada. Tras varios minutos, el árbitro anuló el tanto por fuera de juego. No cambió nada esencial: la exhibición ya estaba firmada.

De la bronca interna a la reacción

El empate ante Cabo Verde dolió dentro del vestuario. De la Fuente lo reconoció: se sentaron con los jugadores, revisaron el partido y concluyeron que faltaba colmillo, metros hacia adelante, agresividad en la presión. Ante Arabia, el cambio fue evidente desde el primer minuto. España ahogó la salida rival, encerró a su rival en el área y disparó con insistencia.

El técnico, también en DAZN, habló de “una primera parte excepcional y una segunda buena”, y subrayó que este encuentro es “un paso importante para lo que viene”. También lanzó un mensaje claro sobre su joven estrella: Lamine, dijo, ya está “en perfectas condiciones para asumir partidos completos”, aunque celebró haberlo cambiado con el marcador resuelto, dejándolo con hambre de más.

Con este 4-0, España se coloca líder del Grupo H, a la espera de lo que hagan Uruguay y Cabo Verde. Arabia Saudí cae al último puesto y se asoma al abismo.

La sensación, esta vez sí, es que La Roja ha llegado al Mundial. La pregunta es cuánto tiempo podrá sostener esta versión cuando el nivel del rival suba de verdad y el próximo examen se llame Uruguay.