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Florentino Pérez y su plan galáctico: Olise y Álvarez

El plan Galáctico que chocó con un muro en Múnich y otro en el Metropolitano

Florentino Pérez tenía una idea clara en la cabeza: seguir alimentando el proyecto más temido de Europa con otra estrella ofensiva. El nombre, según desveló Fabrizio Romano, estaba marcado en rojo: Michael Olise. El objetivo, mantener a Real Madrid un paso por delante de todos.

Pero el mercado, esta vez, le cerró la puerta en la cara.

El “no” rotundo de FC Bayern

Romano fue tajante en su canal: Florentino quería ir a por Olise y en el club blanco lo admiten en privado. El presidente de Real Madrid estaba dispuesto a explorar la operación, medir el terreno, preparar una ofensiva seria.

No llegó tan lejos.

FC Bayern reaccionó con una firmeza inusual incluso para los estándares bávaros. La negativa fue rápida, contundente, encabezada por el presidente Herbert Hainer. El mensaje desde Säbener Straße resultó inequívoco: Olise no se toca.

El francés tiene contrato hasta 2029 y se ha ganado el cartel de intransferible a base de números demoledores. En la última temporada firmó 53 contribuciones de gol —22 tantos y 31 asistencias— en 52 partidos oficiales, sosteniendo a un equipo que acabó levantando el doblete. Con ese impacto, la respuesta del campeón alemán fue cerrar la puerta… y echar el cerrojo.

“FC Bayern ha cerrado completamente la puerta, tanto en privado como en público, y no quiso entrar en ninguna negociación”, explicó Romano. Sin margen para negociar, Real Madrid tuvo que girar el timón.

De Olise a Julián Álvarez: otro muro

Con la vía Olise bloqueada, la mirada de la dirección deportiva blanca se desplazó dentro de la misma ciudad, pero hacia otro barrio futbolístico: el Metropolitano. El nuevo objetivo, el delantero de Atlético de Madrid, Julián Álvarez.

Real Madrid anunció ayer que había presentado una oferta de 150 millones de euros por el argentino. Una cifra que en cualquier otro contexto sonaría descomunal. En este caso, no alcanzó ni para abrir la conversación.

Atlético rechazó la propuesta amparándose en un argumento tan sencillo como contundente: la cláusula de rescisión del jugador. El contrato de Álvarez fija un precio de salida de 500 millones de euros. Un muro de hormigón jurídico pensado precisamente para disuadir a cualquiera que intente pescar en aguas rojiblancas.

La normativa española obliga a incluir una cláusula de rescisión en todos los contratos, y los clubes grandes la utilizan como escudo. Atlético lo ha hecho una vez más. La oferta de 150 millones quedó en nada. Ni regate, ni contrapropuesta. Solo un “no” apoyado en una cifra casi inalcanzable.

Un pulso abierto con FC Barcelona

La historia no termina ahí. Porque, mientras Real Madrid sopesa sus próximos movimientos, el nombre de Julián Álvarez también resuena al otro lado del Clásico. FC Barcelona sigue de cerca la situación y mantiene al argentino en su radar.

Los informes apuntan a que el delantero, en caso de tener que elegir, se inclinaría por el proyecto azulgrana antes que por el blanco. Un matiz que añade una capa más de tensión a un mercado ya inflamado por cifras astronómicas y cláusulas disuasorias.

En Chamartín no descartan volver a la carga con una nueva oferta, aunque, por ahora, no hay constancia de un segundo intento. FC Bayern ha blindado a Olise. Atlético se ha parapetado tras los 500 millones de Álvarez. Y Real Madrid, acostumbrado a que los grandes fichajes terminen cayendo por insistencia o por seducción, se encuentra ante un verano en el que el “no” pesa más que nunca.

La pregunta es evidente: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Florentino para encontrar la próxima pieza de su ataque galáctico?