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Khaldoon Al Mubarak defiende a Manchester City frente a las acusaciones

La tormenta regulatoria sigue en el horizonte, pero en Manchester City hablan como quien sabe que no piensa bajarse del barco. Khaldoon Al Mubarak, presidente del club, rompió su habitual silencio medido para dejar dos ideas claras: el club defenderá con firmeza su versión en el caso de las normas financieras de la Premier League y el proyecto no está en venta, ni ahora ni a corto plazo.

El caso de las 115 acusaciones, aún sin veredicto

En 2023, la Premier League acusó a Manchester City de 115 presuntas infracciones de sus reglas financieras. Un expediente gigantesco que abarca nueve años, desde 2009 hasta 2018, y que incluye también un cargo especialmente sensible: la supuesta falta de cooperación del club con la investigación sobre sus cuentas.

Desde entonces, el fútbol inglés espera un desenlace que no llega. Ya se celebró una audiencia ante una comisión independiente hace un año y medio, pero el caso sigue sin resolución. No hay fallo, no hay sanción, no hay absolución. Solo una espera tensa que se alarga mientras el equipo continúa ganando sobre el césped.

City niega cualquier irregularidad. Lo ha hecho desde el primer momento y lo mantiene. Y, mientras el procedimiento avanza lejos de los focos, Khaldoon aguarda su momento para ofrecer la versión del club con todas las cartas sobre la mesa.

“Permítanme ser tan consistente como siempre he sido: hasta que tengamos un dictamen, no puedo decir mucho”, afirmó en los canales oficiales del club.

La frase pesa. No es solo prudencia jurídica; es la contención calculada de quien sabe que, cuando llegue el fallo, el relato también se jugará en la opinión pública.

Luego dejó caer la promesa que muchos esperaban: “Una vez que tengamos un dictamen, créanme, vamos a sentarnos maravillosamente y diré todo lo que he querido decir durante los últimos tres años”. Un aviso directo: City se siente preparado para defender no solo su inocencia, sino su modelo.

Un imperio deportivo forjado desde 2008

Mientras el caso avanza a cámara lenta, la realidad deportiva del club cuenta otra historia: la de un dominio sostenido desde la llegada de los propietarios de Abu Dabi en 2008. Desde entonces, Manchester City ha levantado ocho títulos de Premier League, una Champions League, cuatro FA Cups y siete League Cups.

Es una etapa que ha redefinido el mapa del fútbol inglés. De club histórico pero irregular, a maquinaria casi imparable que acumula ligas y se ha instalado de forma estable en la élite europea. Ese éxito deportivo ha tenido su reflejo directo en el valor del negocio.

Khaldoon lo puso en cifras. Según el presidente, el City Football Group —la estructura que agrupa al club y al resto de entidades del conglomerado— se sitúa en torno a los 10.000 millones de dólares. No es una tasación al detalle, es una declaración de músculo.

“Cuando Su Alteza Sheikh Mansour mira este club, lo ve como una inversión a largo plazo”, explicó.

No habló de ciclos cortos, ni de ventanas de venta. Habló de permanencia.

Y remató con una valoración contundente: “Si fueras a vender todo esto hoy en el mercado, no lo venderías por menos de 10.000 millones de dólares como mínimo”. Una cifra que sirve tanto para los analistas financieros como para enviar un mensaje a cualquier interesado: el listón está muy alto.

“Estas joyas no se venden”

En un contexto en el que fondos soberanos, capital privado y grandes fortunas mueven fichas en el fútbol europeo, la pregunta es inevitable: ¿podría cambiar de manos el City Football Group? La respuesta de Khaldoon fue tajante.

“Por supuesto, Su Alteza no tiene intención de vender este negocio. Solo hay intención de seguir haciéndolo crecer, porque la visión aquí es que esto solo va a crecer y es un negocio hermoso para poseer”.

Ahí no se quedó. El presidente enmarcó el proyecto en una industria que, pese a los cambios tecnológicos y de consumo, sigue en el centro del entretenimiento global: “Es fútbol y es entretenimiento. En el mundo en el que vivimos hoy, mientras el mundo cambia y la atención de la gente va hacia cosas diferentes, el deporte permanece, y el fútbol dentro del deporte es la cumbre”.

Y dejó una frase que define cómo perciben su posición en el tablero: “Manchester City y este grupo, dentro del mundo del fútbol, son una cumbre. Este tipo de joyas no se venden”.

No hay matices. No hay insinuaciones de posibles salidas si llega la oferta adecuada. El mensaje es de blindaje total.

Entre la sala de juntas y el banquillo

Mientras los abogados y la Premier League se mueven en despachos y comisiones, el club sigue sumando títulos, ingresos y aficionados. Ese contraste —una entidad que domina en el campo mientras espera el veredicto más importante de su historia reciente— marca la narrativa de esta era en Manchester.

Khaldoon, que suele hablar al final de cada temporada, eligió de nuevo un tono sereno, pero firme. No adelantó estrategias legales, no atacó directamente a la Premier League, no entró en detalles sobre las acusaciones. Se limitó a fijar dos posiciones: confianza en el proceso y determinación absoluta para defender la reputación del club cuando llegue la hora.

Hasta entonces, la pregunta que rodea al City no es solo qué decidirá la comisión independiente. Es otra, más incómoda para sus rivales: incluso con el ruido de fondo, ¿quién está realmente en condiciones de bajar a este equipo de la cima?