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Saliba y Odegaard aseguran clasificación en el Mundial

La jornada del lunes dejó dos certezas para el vestuario de su club: William Saliba y Martin Odegaard ya están en las eliminatorias del Mundial. Distintos escenarios, mismo desenlace. Clasificación asegurada y sensaciones al alza.

Saliba, firme bajo el diluvio

En el Philadelphia Stadium, el agua caía a cántaros y el trueno marcaba el ritmo, pero la zaga francesa tuvo un metrónomo silencioso: William Saliba. El central disputó los 90 minutos en el 3-0 de Francia sobre Irak, en un partido partido en dos por la meteorología.

Francia golpeó pronto. Kylian Mbappé abrió el marcador en el minuto 14, encarrilando una noche que acabaría siendo larga. El descanso se convirtió en una espera interminable: dos horas de parón por el temporal. Charcos, relámpagos y jugadores intentando no enfriarse del todo.

Cuando el balón volvió a rodar, Mbappé también. Nueve minutos después de la reanudación firmó su doblete, como si el parón no hubiera existido. Poco después, Ousmane Dembélé puso el 3-0 y cerró el partido.

Detrás de ese marcador, el trabajo silencioso de Saliba: siete acciones defensivas clave, salida limpia, jerarquía. Cerró la noche con un 95% de acierto en el pase, dato que explica por qué Francia apenas sufrió sobresaltos pese al contexto caótico.

Con este triunfo, la selección de Didier Deschamps manda en el Grupo I con seis puntos de seis posibles. Comparte pleno con Noruega, pero domina la clasificación por diferencia de goles. La misión de la fase de grupos, de momento, va según el plan.

Odegaard dirige y Noruega remonta el grupo

Si Francia impuso su autoridad desde el control, Noruega eligió el camino del vértigo ante Senegal. Partido abierto, intercambio de golpes y un capitán que marcó la diferencia con un solo gesto.

Noruega se fue al descanso 1-0 arriba gracias al tanto de Marcus Pedersen, que rompió el encuentro en la primera mitad. Tras el intermedio, llegó la jugada que cambió el tono del choque: Martin Odegaard, cabeza levantada, filtró un pase al espacio quirúrgico para Erling Haaland. Un envío recto al corazón de la defensa. Definición implacable. 2-0 y sensación de sentencia.

Senegal, sin embargo, se negó a bajar los brazos. Ismaila Sarr recortó distancias y encendió el partido. El duelo se convirtió en una carrera a tumba abierta entre Haaland y Sarr. Uno golpeaba, el otro respondía.

Haaland volvió a marcar en la segunda parte. Sarr también. 3-2, marcador corto para la cantidad de emociones que dejó el choque, pero suficiente para que Noruega certifique su billete a los últimos 32 del torneo.

El pitido final desató la celebración. Odegaard y sus compañeros se lanzaron a una coreografía ya icónica: la remada vikinga, todos en fila, simulando bogar hacia las rondas decisivas. Un gesto sencillo, pero cargado de mensaje. Noruega no se conforma con haber pasado. Quiere hacer ruido.

Mirada al siguiente capítulo

El Mundial no se detiene. Esta noche, a las 21:00, será el turno de la selección dirigida por Thomas Tuchel, los Three Lions, que se miden a Ghana con la intención de encadenar su segunda victoria consecutiva.

Declan Rice, Noni Madueke, Bukayo Saka y Eberechi Eze apuntan de nuevo al foco. Vienen de ganar, llegan con confianza y saben que otra noche convincente puede cambiar el tono de toda una campaña. En un torneo que ya ha visto a Saliba y Odegaard dar un paso al frente, la pregunta es inevitable: ¿quién será el próximo en reclamar su propio escenario mundialista?

Saliba y Odegaard aseguran clasificación en el Mundial