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Tottenham rechaza a Mason Greenwood mientras De Zerbi se establece

Tottenham Hotspur ha arrancado el verano con decisión. Nuevo proyecto, nuevo entrenador, nuevas líneas rojas. Y una de ellas ya ha quedado claramente trazada: Mason Greenwood no vestirá de blanco y azul en el norte de Londres.

Según ha podido saber football.london, el club no tiene ningún interés en fichar al delantero de 24 años, actualmente en Olympique de Marseille. Pese a los recientes rumores que lo vinculaban con un regreso a la Premier League, la postura en los despachos de Tottenham es firme: no habrá movimiento por él.

Un pasado reciente que pesa mucho

El caso Greenwood no es uno más en el mercado. El inglés, formado en la academia de Manchester United, vio cómo en febrero de 2023 se retiraban los cargos en su contra, entre ellos intento de violación y agresión. Su situación, sin embargo, sigue generando un intenso debate público y una sensibilidad extrema entre aficionados y entidades.

En Marsella ha reconstruido su carrera sobre el césped. La pasada temporada disputó 45 partidos oficiales con el club francés. Bajo las órdenes de Roberto De Zerbi, que llegó a dirigirlo en 32 de esos encuentros, firmó 22 goles y 8 asistencias, números de estrella en un equipo que giraba con frecuencia alrededor de su talento ofensivo.

En los 13 duelos restantes, ya sin el técnico italiano en el banquillo, añadió 4 goles más y 3 asistencias. Rendimiento sostenido, impacto evidente, contrato hasta junio de 2029 en el Orange Vélodrome. Deportivamente, el perfil encajaría en cualquier gran plantilla. Pero en Tottenham la ecuación no se reduce a lo que sucede en el área.

De Zerbi, sus palabras sobre Greenwood y el malestar del aficionado

El nombre de Greenwood ya había entrado en el ecosistema Spurs antes incluso de que sonaran los primeros rumores de mercado. Y no por un interés del club, sino por las declaraciones pasadas de su nuevo entrenador.

Cuando Roberto De Zerbi trabajaba en Francia, se refirió públicamente a Greenwood como “un buen chico” que había pagado “un precio muy alto” por lo ocurrido. Subrayó entonces que no quería entrar en la vida privada del jugador y que la persona que conocía en el día a día era “muy diferente” a la que se describía en Inglaterra.

Aquellas frases no cayeron en saco roto en Londres. Tras su nombramiento como sustituto permanente de Igor Tudor, apenas dos meses después de dejar Marsella, el Tottenham Hotspur Supporters' Trust emitió un comunicado contundente. El colectivo de aficionados habló de “serias y profundas preocupaciones” por la llegada del técnico, reflejando el fuerte rechazo que generaron sus comentarios en parte de la grada.

Pese a ello, el club siguió adelante y cerró su contratación con un contrato de cinco años. La apuesta deportiva era clara. Pero el ruido en el entorno obligaba a una respuesta.

Un técnico que rectifica el tiro

Consciente del contexto que le esperaba en Londres, De Zerbi utilizó su primera entrevista con los medios del club para matizar y pedir perdón. No se escondió.

Afirmó que nunca ha querido restar importancia a la violencia contra las mujeres ni a ningún tipo de violencia, y remarcó que, en su vida, siempre ha intentado situarse del lado de las personas más vulnerables y frágiles. Insistió en que no es alguien dispuesto a hacer concesiones morales para ganar más partidos o títulos, y pidió disculpas a quienes se hubieran sentido ofendidos por sus palabras anteriores.

Recordó que tiene una hija y que es “muy sensible” a estos temas. Y lanzó un deseo: que con el tiempo la gente pueda conocerlo mejor y entender que, en aquel momento, no pretendía tomar partido en un asunto tan delicado.

En la previa de su primer partido al frente de Tottenham, volvió a la carga con el mismo mensaje. Admitió sentirse triste por la polémica y reiteró que siempre ha estado en contra de cualquier forma de violencia, especialmente contra las mujeres, y también de chistes o comportamientos sexistas. “Sé quién soy, sé qué tipo de persona soy”, vino a decir, subrayando que no le molestaban las preguntas, sino lo que revelaban del clima que rodeaba su llegada.

Un ‘no’ que define la línea del proyecto

En este contexto, la decisión de Tottenham de desmarcarse por completo de un posible fichaje de Greenwood adquiere un peso especial. No es solo un movimiento de mercado; es una declaración de principios en plena construcción de la era De Zerbi.

El club quiere un proyecto ambicioso, agresivo en lo futbolístico, pero muy cuidadoso con la imagen y los valores que proyecta. La reacción del Supporters' Trust a las palabras del entrenador ha dejado claro que la sensibilidad del aficionado marcará también los límites de la planificación.

Greenwood seguirá en el escaparate europeo, con un contrato largo en Marsella y estadísticas que alimentarán rumores cada verano. Tottenham, de momento, se baja de esa conversación. Y lo hace en un momento en el que cada decisión define no solo cómo va a jugar el equipo, sino qué tipo de club quiere ser en los próximos años.

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