Thomas Tuchel y el siguiente paso de Inglaterra antes del Mundial
La humedad de Florida no da tregua, pero tampoco lo hace Thomas Tuchel. A una semana del debut mundialista ante Croacia, el seleccionador de Inglaterra tiene claro que el tramo de pruebas se acaba. El amistoso de este viernes frente a Costa Rica es algo más que un simple ensayo: es el último escalón antes de que la preparación se convierta en competición real.
Del sopor ante Nueva Zelanda al reto de Costa Rica
Inglaterra aterrizó en Florida el lunes pasado y desde entonces vive entre el calor pegajoso de West Palm Beach y partidos que no admiten demasiadas conclusiones. El 1-0 ante Nueva Zelanda en Tampa, con dos onces distintos en cada parte, fue un trámite: victoria mínima, pocas luces, ningún drama.
Para Tuchel, lo importante no estaba en el marcador, sino en el parte médico. Y ahí sí llegó la noticia que quería escuchar: “Nadie necesita un descanso, todos están disponibles. Esa es la muy buena noticia”. Ni rastro de lesiones, ni molestias reseñables tras el primer amistoso. Solo la gestión milimétrica de un nombre clave: Bukayo Saka, con el tiempo y las cargas controladas por un problema en el tendón de Aquiles.
Con el grupo sano, el técnico alemán sube la exigencia. Se acabaron los 45 minutos de cortesía. “Push significa más de 45 minutos: los jugadores jugarán 60, quizá algunos 70”. El mensaje es claro: el partido ante Costa Rica ya no es solo un laboratorio, es una prueba de estrés.
Un último ensayo exigente… y a puerta cerrada
Costa Rica no estará en el Mundial, pero para Inglaterra representa un rival ideal en un contexto incómodo: calor opresivo en Orlando, piernas pesadas, cabeza ya en Croacia. Justo el tipo de escenario en el que Tuchel quiere ver si su equipo responde con más ritmo, más intensidad, más velocidad de balón.
“El plan” no se detiene en el pitido final. Tras el amistoso, la selección regresará a su base en West Palm Beach y el cuerpo técnico tiene preparada una pieza más en este rompecabezas de preparación: un partido a puerta cerrada ante Miami FC el jueves.
Ahí, Tuchel tendrá el control absoluto: “Estamos a cargo de los cambios. Estamos a cargo de la duración de los partidos y podemos dictar totalmente quién está disponible para darle a todos, al final del precampamento, la misma carga”. Si alguien solo juega 20 minutos frente a Costa Rica, tendrá otros 50 o 60 al día siguiente. Nada queda al azar: el objetivo es que toda la plantilla llegue a Kansas City con el cuentakilómetros parejo.
Ese encuentro oculto también servirá para trabajar a balón parado, un arma que el seleccionador prefiere afinar lejos de las cámaras: “Quizá probemos algunas cosas porque no vamos a mostrarlo todo en los dos amistosos antes del torneo”. El laboratorio táctico se cierra, pero no se apaga.
Kansas, Dallas y un grupo sin red
El sábado, Inglaterra volará a su base del Mundial en Kansas City. Dos días después, como resume Tuchel, “empezamos nuestra aventura”. Para entonces, el precampamento habrá quedado atrás y la selección debería haber dado ese “siguiente paso” que el técnico repite como un mantra: más físico, más intensidad, más personalidad con balón.
El torneo se abre el jueves con el duelo entre los coanfitriones Mexico y South Africa, pero Inglaterra tendrá que esperar hasta el miércoles siguiente para entrar en escena. El 17 de junio, en Dallas, llega el estreno ante Croacia en el primer partido del Grupo L. Después, Ghana y Panama completan una liguilla que no admite despistes.
Tuchel quiere que su equipo llegue a ese punto en una sola línea, sin diferencias de ritmo entre titulares y suplentes, sin excusas de carga ni de calor. “Entonces podremos empezar en Kansas al mismo nivel para todos”, avisa.
El calor de Florida se irá. La presión del Mundial, no. Y es justo ahí donde Inglaterra quiere demostrar que este “siguiente paso” no es solo un lema de preparación, sino el inicio real de algo más grande.






