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Egipto eliminado del Mundial: "Nos han engañado"

La selección de Egipto se marchó del Mundial entre lágrimas, rabia y la amarga sensación de haber tocado la gloria con la punta de los dedos. Ganaba 2-0 a la campeona del mundo, tenía a Argentina tambaleando, soñaba con unos históricos cuartos de final. Acabó eliminada, 3-2, y con su seleccionador, Hossam Hassan, denunciando “injusticia” y “engaño” en una rueda de prensa incendiaria.

Un gol anulado que cambió el guion

El partido parecía escrito para la hazaña. Primero, Yasser Ibrahim abrió el marcador con un cabezazo que silenció a la grada celeste. Poco después, llegó la primera gran herida: con Egipto por delante, Mostafa Zico marcó el que podía ser el 2-0. Un golpe directo al mentón de Argentina.

Pero la celebración duró poco. El VAR irrumpió para revisar una acción muy anterior en la jugada y detectó una falta sobre Lisandro Martínez. Gol anulado. El marcador volvía al 1-0, pero el ambiente ya estaba envenenado.

“Nos han engañado injustamente hoy, hemos sufrido una injusticia”, lanzó Hassan, sin rodeos, ante los micrófonos. No quiso hablar de mala suerte. Habló de agravio.

Zico, sin embargo, no se vino abajo. El delantero egipcio volvió a aparecer y esta vez sí dobló la ventaja, colocando a los Faraones al borde de un logro histórico: su primer pase a cuartos de final de un Mundial.

Messi falla, Argentina despierta

Con 2-0 en contra, Argentina se agarró al partido como sabe hacerlo una campeona del mundo. Antes del descanso, una zancadilla sobre Nicolás Tagliafico le dio a Lionel Messi la oportunidad de recortar desde el punto de penalti.

El estadio contuvo la respiración. Messi, ocho veces Balón de Oro, frente a Mostafa Shobeir. Ganó el portero egipcio. El disparo fue detenido y la estadística del astro se volvió aún más llamativa: ha fallado cuatro de sus ocho penaltis en juego (no en tandas) en Mundiales, dos en este mismo torneo.

El fallo, lejos de hundir a Argentina, pareció encenderla. El equipo campeón ajustó líneas, subió la presión y encerró a Egipto en su campo. La resistencia africana aguantó hasta que Cristian Romero encontró el gol que recortó distancias. El 2-1 cambió el tono del encuentro. El dominio ya era albiceleste.

La presión terminó por romper el muro. Messi, que había fallado desde los once metros, se desquitó con un zurdazo demoledor para firmar el 2-2 y su octavo gol del torneo. Argentina volvía a respirar. Egipto empezaba a mirar al reloj.

La jugada que lo envenena todo

Cuando el partido entraba en su tramo decisivo, llegó la acción que desató la furia egipcia. En la jugada que desembocó en el tanto de Enzo Fernández, el 3-2 definitivo, los jugadores de Egipto reclamaron penalti en el área contraria por un agarrón de Alexis Mac Allister sobre Hamdy Fathy.

Para Hassan, ahí se rompió cualquier sensación de justicia deportiva.

“No hemos visto respeto ni juego limpio. No ha habido respeto ni juego limpio”, repitió, visiblemente alterado. “Un penalti fue anulado, ni siquiera lo revisó el VAR. Un segundo gol fue anulado de manera increíble. Y no ha habido ni revisión de VAR cuando todos hemos visto la imagen de la camiseta siendo tirada hacia atrás”.

Mientras Argentina celebraba la remontada y el billete a cuartos, Egipto se hundía en la indignación. La sensación en el vestuario africano era de haber sido expulsados del torneo tanto por el rival como por el arbitraje.

Sospechas y dardos al calendario

Hassan fue más allá. Sugirió que el peso del campeón del mundo y la figura de Messi habían condicionado el arbitraje.

“Quizá querían mantener a los campeones del mundo en la competición. Quizá querían que Messi siguiera en carrera”, declaró a BeIn Sports. “En el fútbol, a veces hay factores externos que van más allá de los aspectos técnicos. Los campeones del mundo recibieron apoyo en todos los niveles”.

No se quedó solo en las decisiones arbitrales. También cargó contra la organización por el horario del partido, fijado al mediodía local (16.00 GMT), apenas cuatro días después de que ambos equipos disputaran sus duelos de octavos de final.

“Quien programa esos partidos nunca ha jugado al fútbol. Nunca programas un partido a las 12 del mediodía. A esa hora sales a caminar o a comer algo, no a jugar al fútbol”, disparó. “¿Cuándo se supone que tienen que comer los jugadores? ¿A las 7.30 de la mañana? Ha habido muchas cosas que cuestionar dentro y fuera del campo”.

Un técnico que se baja del Mundial

La frustración de Hassan alcanzó tal punto que aseguró que no volverá a ver un solo minuto más del torneo.

“No voy a seguir viendo los partidos de este Mundial, viendo los partidos de este Mundial”, insistió. “Esta es mi forma de alzar la voz”.

Mientras Argentina avanza con la inercia de los campeones, Egipto abandona el escenario con una mezcla de orgullo deportivo y amargura. Estuvo a un paso de firmar una de las grandes sorpresas del torneo. Se marcha convencida de que algo, más allá del balón, inclinó la balanza.

La pregunta ya no es solo qué tan lejos llegará esta Argentina. Es si Egipto volverá a tener una noche como esta… y si la próxima vez alguien le permitirá que el marcador hable por sí solo.

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