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Gavi critica a Arbeloa y defiende el proyecto del Barça

En plena calma aparente de verano, Gavi ha decidido subir la temperatura del eterno duelo entre Barcelona y Real Madrid. En una entrevista con Mundo Deportivo, el centrocampista azulgrana habló sin rodeos sobre el supuesto encontronazo entre Tchouameni y Valverde en el vestuario blanco… y apuntó directamente al banquillo del Bernabéu.

“Si llega a las manos, el entrenador no puede ponerlo”

Las informaciones que salieron desde Madrid hablaban de una bronca de dos días entre Tchouameni y Valverde, con cruce de golpes y un final en el hospital para el uruguayo, que habría necesitado puntos de sutura. Un episodio feo en cualquier vestuario, más aún en uno que se vende como modelo de estabilidad.

Gavi no maquilló su opinión. Para él, el problema no es solo la pelea, sino la gestión posterior de Álvaro Arbeloa.

El andaluz asumió que la tensión forma parte del día a día: los entrenamientos de élite queman, los egos chocan y el calendario aprieta. “Siempre va a haber roces con tus compañeros entrenando en un momento de la temporada, porque es así, es competitividad y eso siempre está bien hasta cierto punto”, explicó. Hasta ahí, fútbol.

El límite, según Gavi, se cruzó en Madrid. Y el foco, para él, se sitúa en la decisión técnica de mantener todo como si nada hubiera pasado. Tchouameni jugó después del incidente, incluido el duelo del 10 de mayo ante el Barça, un 2-0 que coronó oficialmente a los culés como campeones de LaLiga.

Ahí el centrocampista fue tajante: “Al final, si llega a las manos, entonces el entrenador no debería ponerlo. Si es verdad que llegaron a los golpes, para mí se equivocó convocándolo y haciéndolo jugar”. Matizó que no conoce todos los detalles de lo sucedido, pero no rebajó el mensaje: para él, hay líneas que un club grande no puede cruzar sin consecuencias internas.

Respuesta a Florentino y al discurso desde la capital

La conversación derivó inevitablemente hacia el clima que rodea a los dos gigantes. No solo se trata de un incidente en un entrenamiento; se trata del relato que se construye alrededor de cada título.

Gavi recogió el guante de las recientes declaraciones de Florentino Pérez sobre el caso Negreira, en las que el presidente blanco aseguró que al Real Madrid le “robaron” siete Ligas. Desde Barcelona, esas palabras se leen como un intento directo de deslegitimar los éxitos culés.

El internacional español no quiso pasar de puntillas. Para él, desde Madrid existe una línea constante: minimizar lo que gana el Barça. “Todo el mundo sabe que desde Madrid siempre van a menospreciar o quitar mérito a las cosas que ganamos o a nuestros títulos. Eso no nos debería importar”, afirmó, endureciendo el tono del discurso.

No se quedó ahí. Reivindicó el contexto en el que el Barça ha levantado sus últimos trofeos: “Tiene mucho mérito ganar dos Ligas seguidas con mucha gente de la casa, mucha gente de La Masia y sin muchos fichajes”. No es una frase cualquiera; es una declaración de identidad.

La Masia contra el talonario

El contraste de modelos apareció de forma natural. Gavi lo vive desde dentro: un club obligado a mirar hacia la cantera frente a un rival que sigue apostando por grandes operaciones de mercado.

Para el sevillano, ese contraste no es una desventaja, sino un motivo de orgullo. El Barça ha tenido que contener el gasto, tirar de La Masia y exprimir al máximo a una generación joven. Mientras tanto, otros han renovado la plantilla a golpe de mercado.

“Al final ha habido muy pocos fichajes. Otros equipos han firmado muchos jugadores cada año y es algo de lo que estar orgullosos”, remarcó. No son solo palabras de fidelidad al escudo; es un mensaje directo al aficionado: lo que se está construyendo en Barcelona, con limitaciones económicas y protagonismo de la cantera, tiene un valor añadido.

Gavi se planta, defiende el vestuario, cuestiona decisiones en el eterno rival y se abraza a la idea de un Barça que compite y gana con lo que sale de casa. En un clásico que ya no se juega solo en el césped, el joven centrocampista ha dejado claro de qué lado quiere que quede la próxima batalla del relato.