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Haaland derriba a Brasil y lleva a Noruega a cuartos

Erling Haaland necesitó apenas once minutos para cambiar la historia de un Mundial. Dos zarpazos, en el 79 y en el 90, y Noruega tumbó 2-1 a Brasil en East Rutherford, New Jersey, para meterse en los cuartos de final y agitar el tablero del torneo.

Durante buena parte de la noche, el gigante sudamericano parecía tener el partido donde quería. Control, experiencia, esa sensación de que el gol caería por inercia. Pero Noruega se mantuvo en pie, aguantó cada embestida y esperó su momento. Lo tuvo, y lo aprovechó el hombre que está marcando el ritmo de esta Copa del Mundo.

Cuando el reloj se acercaba al tramo final, Haaland apareció donde siempre hace daño. Minuto 79: desmarque, definición y empate. Un gol que cambió el clima en el estadio y, sobre todo, la fe de un equipo que se negaba a despedirse.

Brasil acusó el golpe. Noruega, no. El conjunto europeo olió sangre y adelantó metros, ya sin complejo alguno ante la camiseta amarilla. El partido, que había sido una batalla táctica, se convirtió en un intercambio de golpes con un claro protagonista.

Y entonces llegó el minuto 90. Otra vez Haaland. Otra vez el instinto. El delantero se plantó de nuevo ante la portería brasileña y firmó el 2-1 que desató la locura en la grada noruega y el silencio incrédulo del lado brasileño. Un doblete que no solo vale una clasificación histórica, también lo eleva a la cima de la tabla de goleadores del torneo.

Con esos dos tantos, Haaland alcanza los siete goles en esta Copa del Mundo, igualando a Lionel Messi (Argentina) y Kylian Mbappé (Francia) en lo más alto de la lista de artilleros. Tres nombres, tres estilos, un mismo escenario: la pelea por la Bota de Oro en el mayor escaparate del fútbol.

Noruega, mientras tanto, se instala en los cuartos de final con la autoridad que otorga haber eliminado a una potencia como Brasil en territorio estadounidense. Un golpe de efecto que cambia la percepción sobre el equipo nórdico: ya no es una sorpresa simpática, sino un rival serio, con un nueve desatado y la confianza por las nubes.

Más tarde, la jornada se trasladó a Ciudad de México. En un Estadio Azteca imponente, México, coanfitrión del torneo, se midió a Inglaterra en un escenario cargado de historia y de una estadística que pesa: El Tri nunca ha perdido un partido de Copa del Mundo en ese coloso.

Mientras Noruega celebra la noche en la que Haaland derribó a Brasil y se sentó en la mesa de los Messi y Mbappé, el Mundial sigue girando. Los cuartos ya tienen a un invitado inesperado. Falta saber hasta dónde piensa llegar.

Haaland derriba a Brasil y lleva a Noruega a cuartos