Kyogo y el dilema de Birmingham City: ¿Oportunidad o fracaso?
En verano de 2025, en Birmingham City pensaban que habían dado un golpe maestro en el mercado. Sobre la mesa, los números imponían respeto: 85 goles en 165 partidos con Celtic, experiencia en Champions League y un delantero que había dominado la Scottish Premiership. El salto al Championship parecía el siguiente paso lógico. Casi garantizado.
Nada de eso ocurrió.
El plan era sencillo: Kyogo como referencia, su movilidad entre líneas, su instinto en el área y una sociedad letal con Jay Stansfield en St Andrew’s. Un ataque para asustar a cualquiera en la segunda categoría inglesa. Pero el japonés salió mal de la parrilla. Tropezó en la arrancada, perdió confianza y nunca encontró el ritmo de la competición.
Un solo gol en liga. Para un nueve fichado para marcar diferencias, la cifra habla por sí sola. La temporada terminó antes de tiempo, rematada por una operación en un hombro que arrastraba molestias desde hacía tiempo. Un desenlace tan gris como inesperado.
“No puedo creer que no haya funcionado”
Quien mejor resume la sorpresa es un hombre de la casa. El exjugador de los Blues, Morrison, no esconde su desconcierto al analizar el caso de Kyogo, en medio de los rumores de salida.
«No puedo creer por qué no está funcionando, porque en Celtic su movimiento, las ocasiones y los goles que marcaba eran fantásticos», señala, recordando al delantero que arrasaba en Escocia.
La cuestión, insiste, no fue falta de oportunidades: «Estaba teniendo ocasiones en Birmingham City pero simplemente no las metía, y eso puede pasar. Es un jugador corto de confianza y no le ha salido bien». Morrison subraya algo que nadie discute: la entrega del japonés. «Su ética de trabajo es fantástica, pero tienes que tener algo más que trabajo cuando eres un número nueve. Necesitas marcar goles y él estaba teniendo oportunidades y se estaba precipitando en ellas». Ahí está el núcleo del problema: el delantero que antes definía con frialdad, ahora aceleraba, dudaba, fallaba.
La confianza, el gol que nunca llegó
El arranque condicionó todo. Morrison está convencido de que los primeros partidos marcaron el resto del curso: «Si hubiera empezado marcando muchos goles en sus primeros partidos como delantero centro, su confianza se habría disparado y habría marcado muchos goles, pero no ha estado ni cerca».
El fútbol de élite rara vez perdona esas rachas. Un mal inicio se convierte en losa. Cada ocasión fallada pesa el doble. Cada partido sin marcar agranda el ruido alrededor del jugador.
En Birmingham, la situación ya no se mide solo en términos deportivos. También es una cuestión de planificación y de cuentas. «Es un jugador al que podrían mover porque cobra mucho dinero y pueden intentar sacar algo por él», admite Morrison. El club se enfrenta a una encrucijada: seguir apostando por un delantero que no ha respondido o liberar salario para rearmar la plantilla.
La otra opción está clara: «O se quedan con él y le dicen: “esta temporada puede ser la tuya y no tenemos que gastar dinero porque debería estar marcando goles en el Championship”».
Entre el pasado en Celtic y el futuro en St Andrew’s
El gran interrogante es hasta qué punto lo hecho en Escocia sirve como garantía en Inglaterra. «Marcó goles en la Scottish Premiership, así que es complicado», reconoce Morrison, atrapado entre los datos del pasado y la realidad reciente.
Su deseo personal es claro: «Espero que se quede y que la próxima temporada sea la suya». Pero inmediatamente aterriza el discurso: «Nunca se sabe en Birmingham City porque tienen dinero, pueden traer jugadores y mover jugadores». El club tiene músculo económico y no dudará en usarlo si considera que el experimento ha fracasado.
Un “golpe maestro” que se torció
El análisis no llega solo desde dentro del club. Don Goodman, exjugador de la EFL y ahora analista, ha seguido de cerca a Kyogo y también ve el fichaje como una oportunidad perdida.
La caída, para él, se explica desde el punto de penalti hacia dentro: «Empezó fallando ocasiones clarísimas en esos primeros seis, ocho partidos y se podía ver, poco a poco, cómo la confianza se le escapaba». El relato coincide: las opciones estaban ahí, el remate no.
Goodman no discute las virtudes del japonés sin balón: «Me gusta su movimiento. Es enérgico, es rápido». La base del delantero que brilló en Celtic sigue presente. El problema está en el área, en la zona donde se decide todo. «Pero no parecía que pudiera acertar ni a un granero, siendo sincero, después de un inicio complicado», sentencia.
Desde el prisma económico, el veredicto es duro: «En términos de relación calidad-precio, ha salido horriblemente mal en lo que respecta a ese traspaso». Fichado como pieza clave, Kyogo ha terminado siendo un problema por resolver.
¿Segunda oportunidad o punto final?
Birmingham City encara un verano decisivo con un caso claro sobre la mesa. Tiene a un delantero de 31 años, con un salario elevado, un pasado goleador contrastado y una temporada reciente que ha dejado más dudas que certezas.
El club debe decidir si ve en Kyogo a un goleador que solo necesita un reinicio mental y físico, tras la operación de hombro, o si asume que el matrimonio no funciona y busca una salida mientras aún puede recuperar parte de la inversión.
En St Andrew’s saben que el tiempo en el Championship es implacable. O el japonés vuelve a parecerse al hombre que arrasó con la camiseta de Celtic, o su historia en Birmingham puede quedar reducida a un recordatorio incómodo de lo caro que puede salir un fichaje que nunca encuentra el gol.





