Argentina y la incertidumbre por Messi antes de enfrentar a Egipto
Argentina avanza, pero no respira tranquila. La campeona del mundo ya está en octavos, con cita ante Egipto en Atlanta, pero todas las miradas apuntan al mismo lugar: la cabeza de Lionel Messi.
El capitán será evaluado antes del inicio del partido tras el golpe que sufrió en la agónica victoria 3-2 sobre Cabo Verde en Miami, un cruce que dejó más dudas físicas que certezas futbolísticas.
Un golpe, 120 minutos y un aviso
Messi recibió un impacto en la cabeza tras un choque durante el encuentro en el Hard Rock Stadium. No pidió el cambio. No miró al banco. Se quedó en el campo hasta el final de la prórroga, los 120 minutos completos, como si el reloj no fuera con él.
A sus 39 años, el jugador de Inter Miami volvió a cargar con el peso del campeón. Abrió el marcador a los 29 minutos, cuando Argentina todavía creía que la noche sería plácida. Nada más lejos.
Deroy Duarte obligó a la prórroga y el partido se convirtió en un ejercicio de resistencia mental y física. Lautaro Martínez adelantó de nuevo a la Albiceleste en el segundo minuto del tiempo extra, pero Sidny Lopes Cabral devolvió el golpe y encendió todas las alarmas. El pase llegó de la forma más cruel para Cabo Verde: un autogol de Diney en el minuto 111 que salvó a los de Lionel Scaloni y los empujó a los cuartos de final, donde espera Egipto en Atlanta, Georgia.
El resultado fue un alivio. El precio, una preocupación añadida.
Medina, otro susto en una noche tensa
No solo Messi dejó inquieto al cuerpo técnico. Facundo Medina tuvo que abandonar el campo con visibles molestias, lo que encendió otra luz roja en el banco argentino. Scaloni, sin embargo, se apresuró a bajar el tono del drama.
“Terminó muy cansado porque también lo usamos bastante en ataque”, explicó el seleccionador. “Acabó acalambrado, pero está bien”.
El mensaje es claro: desgaste extremo, pero sin lesiones graves confirmadas. Aun así, el partido ante Cabo Verde recordó que este torneo no perdona ni a los campeones.
Un once definido y un bloque muy Premier
Entre golpes, calambres y prórrogas, hay una certeza: Scaloni ya tiene su equipo tipo. Y lo repite. Y lo exprime.
Emiliano Martínez, de Aston Villa, es dueño absoluto del arco. Cristian Romero y Lisandro Martínez mandan en el centro de la zaga, el corazón de una línea de cuatro que se ha convertido en la base del plan.
En los costados del mediocampo, una apuesta particular: Rodrigo De Paul y Thiago Almada, ambos mediocentros naturales, adaptados como volantes en el 4-4-2 del técnico. Almada, con alma de enganche y dorsal de creador, parte desde la banda pero piensa siempre hacia adentro.
Arriba, no hay debate: Lionel Messi y Lautaro Martínez forman la dupla elegida. Detrás de ellos, esperando su momento, queda Julián Álvarez, la estrella de Atlético de Madrid que vive el torneo desde el banquillo, una carta de lujo guardada para cuando el partido lo exija.
Egipto en el horizonte y una pregunta incómoda
Argentina llega a Atlanta con la clasificación en el bolsillo, pero con el cuerpo marcado. Messi será examinado hasta el último minuto. Medina también estará bajo lupa. El once parece definido, la estructura también, el carácter ni se discute.
La cuestión es otra: ¿cuánto más puede resistir este equipo al límite físico en un torneo que apenas empieza a subir la temperatura?






