Manchester City busca a Elliot Anderson mientras Nottingham Forest resiste
El pulso por uno de los mediocentros más cotizados del momento ha comenzado con un portazo. Nottingham Forest ha rechazado la primera oferta de Manchester City por Elliot Anderson, en una operación que apunta a ser una de las grandes tramas del mercado de verano en la Premier League.
City parte con ventaja para hacerse con el internacional inglés, pero no está solo. Arsenal y Manchester United también han situado al futbolista de 23 años en su radar, en un contexto donde los grandes se mueven rápido: United ya ha cerrado esta semana un acuerdo de 34 millones de libras por Ederson, procedente de Atalanta.
Un mediocentro de élite en plena explosión
Anderson, con contrato en vigor hasta 2029, se ha consolidado esta temporada como uno de los mejores mediocentros de la Premier League. No solo se ha ganado un lugar fijo en el once de Forest; se ha ganado también un papel clave en los planes de Inglaterra para el próximo Mundial, que arranca para los de Thomas Tuchel el 17 de junio ante Croacia.
Su nombre aparece en un grupo muy selecto de centrocampistas que pueden cambiar de aires este verano: Sandro Tonali (Newcastle), Adam Wharton (Crystal Palace) y Carlos Baleba (Brighton) comparten escaparate con él en la zona ancha más codiciada del mercado inglés.
City lleva tiempo siguiendo su evolución desde que dejó Newcastle para fichar por Forest en 2024. En el Etihad valoran no solo su crecimiento técnico y físico, sino también la buena sintonía institucional con Forest, un factor que puede facilitar las conversaciones… aunque no el precio.
En un mercado donde mediocentros como Moisés Caicedo, Enzo Fernández o Declan Rice han superado la barrera de los 100 millones de libras, nadie en Manchester espera un fichaje barato. La sensación en los despachos es clara: Anderson pertenece ya a ese escalón.
Forest, fuerte en la mesa de negociación
La situación contractual del jugador coloca a Nottingham Forest en una posición de fuerza. Con un vínculo largo hasta 2029, el club no tiene prisa ni necesidad inmediata de vender, y sabe que controla los tiempos y la cifra final.
El escenario ideal para City sería cerrar el acuerdo antes de que Anderson inicie su participación en el Mundial dentro de dos semanas. Si rinde al nivel que se espera con Inglaterra, su tasación puede dispararse todavía más.
Los datos sostienen la percepción. La pasada temporada, Anderson fue el mediocentro con más toques de balón de toda la Premier League: 3.300 intervenciones en un equipo que, por norma, no acostumbra a dominar la posesión. Recupera, ordena y juega con criterio. No es un generador de ocasiones del perfil Rice, pero es un especialista en robar y reciclar el balón con inteligencia.
En el Etihad lo imaginan elevando de inmediato el nivel del centro del campo. Podría convivir con Rodri, formar una pareja de enorme control y físico, o incluso asumir su rol cuando el español no esté disponible. Para un equipo que vive de gobernar los partidos desde la sala de máquinas, un perfil así es oro.
El jugador, entre el Mundial y la lealtad
Mientras los clubes mueven fichas, Anderson mira en otra dirección. Su prioridad inmediata es Inglaterra. En su primer gran torneo con la selección, quiere llegar limpio de distracciones, algo que Thomas Tuchel ha subrayado en la concentración en Miami: máxima atención a la preparación en condiciones de calor exigentes.
En el mercado inglés, pocos nombres tienen ahora tanto tirón como el suyo. Dentro de la Premier, se le considera “la” gran oportunidad en la medular este verano, y cualquier operación se sitúa ya por encima de la barrera simbólica de los 100 millones de libras.
Pero hay un matiz que complica cualquier pronóstico rápido: la relación personal de Anderson con el propietario de Forest, Evangelos Marinakis. El jugador ha quedado profundamente marcado por el apoyo que el dirigente le ha brindado tras la muerte de su madre en abril. Ese vínculo emocional pesa. Mucho.
Forest no quiere vender. Anderson, por su parte, ha dejado claro en privado que antes de hablar de un posible cambio de club, quiere sentarse con Marinakis y escucharle. El componente humano entra de lleno en una operación que, sobre el papel, parecía puramente deportiva y económica.
Una decisión que puede esperar… o no
Con el Mundial a la vuelta de la esquina, todo apunta a que el desenlace se retrasará hacia el tramo final de la ventana de fichajes. Anderson quiere centrarse en su debut mundialista; Forest quiere aprovechar cada minuto en el escaparate global; City, Arsenal y United saben que cada buena actuación de Inglaterra encarece el producto.
La primera oferta ya está sobre la mesa y ha sido rechazada. La siguiente, si llega, tendrá que hablar en un lenguaje distinto: el de las cifras que cambian carreras, proyectos y jerarquías en la Premier League.






