Lionel Messi en el banquillo: la estrategia de Scaloni ante Jordania
Lionel Scaloni tomó la decisión que todo un país esperaba escuchar, pero que pocos se animaban a dar por hecha: Lionel Messi empezará en el banquillo ante Jordania este sábado por la noche.
“Leo irá al banco”, confirmó el seleccionador argentino en conferencia de prensa. Sin rodeos. Sin misterio alrededor del capitán, más allá de la alineación definitiva que el técnico prefirió reservarse: “Voy a esperar el once final, pero Leo va a entrar después”.
La jugada es clara. Argentina ya se aseguró el primer puesto del Grupo J: seis puntos, cinco goles a favor, todos de Messi, y billete sellado a los octavos de final del Mundial, programados para el 3 de julio. Si el capitán no sumara minutos ante Jordania, se quedaría 11 días sin acción competitiva. Por eso no se trata de borrarlo, sino de dosificarlo.
Rotación con nombre y apellido
Con la clasificación en el bolsillo, Scaloni entiende que también le debe algo al resto. A los que entrenan todos los días, esperan su oportunidad y todavía no pisaron el césped en este torneo. Los nombró uno por uno: Valentín Barco, Giovani Lo Celso, Flaco López, Exequiel Palacios, Marcos Senesi, Guiliano Simeone, Leonardo Balerdi y los arqueros suplentes Juan Musso y Gerónimo Rulli.
“El gran mérito de todo lo que se hizo es de los chicos, que siempre están y entrenan al máximo”, subrayó el técnico. La idea, insistió, es que el equipo juegue “de la misma manera”, más allá de los cambios. Rotar, sí. Relajarse, no.
Nicolás Tagliafico lo reforzó con la mirada del vestuario: “Creo que el equipo está trabajando con la misma armonía de antes, y ojalá las cosas se sigan acomodando; no tenemos que meternos presión”. Y dejó un mensaje que sirve como brújula para el cierre del grupo: “No podemos bajar la guardia, no podemos relajarnos, aunque ya estemos clasificados”.
Un Messi voraz… y cansado
Messi llega a este partido con una marca que ya forma parte de la historia grande del Mundial: 18 goles, máximo artillero de todos los tiempos en la competición. Los cinco de esta edición llevan su firma. A los 39 años, recién cumplidos el miércoles, sigue siendo el faro.
“En Leo se ve todo; está exactamente en el mismo nivel que en 2022, o incluso mejor”, aseguró Tagliafico. “Él lo está disfrutando, y nosotros lo estamos disfrutando también”.
Pero el propio Messi dejó entrever el desgaste. Tras su doblete frente a Austria, la noche en la que rompió el récord absoluto de goles en Mundiales, se lo notó exhausto en la zona mixta. Cuando le pidieron que eligiera su gol favorito en la Copa del Mundo, respondió: “No puedo pensar ahora. Estoy demasiado cansado”. Una frase breve, casi al pasar, pero reveladora del estado físico y mental del capitán.
De ahí que la decisión de Scaloni no tenga nada de caprichosa. Es gestión pura. Si Argentina quiere defender la corona de campeón del mundo, su número 10 necesita llegar con aire a los cruces directos. Este duelo ante Jordania puede ser la única ventana real para darle descanso sin comprometer el objetivo.
Jordania, sin red; Argentina, sin excusas
El contexto también empuja a la rotación. Jordania aterriza en el Dallas Stadium sin puntos, con dos derrotas ante Austria y Argelia, y ya eliminada. Argentina, en cambio, mira de reojo lo que sucede en el Grupo H: en octavos la espera el segundo de esa zona, con Cabo Verde como rival más probable según las proyecciones en vivo.
Scaloni, sin embargo, fue tajante cuando le preguntaron si habría tomado la misma decisión frente a un rival de mayor peso. No dudó: sí. “Sería una manera completamente irrespetuosa de tomar esa decisión”, afirmó. Para el entrenador, el respeto pasa por competir siempre al máximo, sin subestimar ni al adversario ni al propio plantel.
Porque hay otro dato que sostiene este plan: esta Argentina está construida para sobrevivir –y jugar bien– sin Messi en cancha. Tiene profundidad, variantes y futbolistas que necesitan minutos de verdad, no solo entrenamientos, para estar listos cuando el torneo se ponga cruel.
La noche en Dallas ofrecerá, entonces, una postal poco habitual: Messi sentado, esperando su momento. No es un castigo ni un síntoma de declive. Es la apuesta de un campeón del mundo que piensa a largo plazo. La pregunta es simple y decisiva: ¿cuánto valdrá este descanso cuando la Copa ya no admita errores?





