Tuchel critica la banda izquierda de Inglaterra: problemas y soluciones
Thomas Tuchel no se anduvo con rodeos. El seleccionador de Inglaterra dejó una crítica dura y directa a su banda izquierda, con nombres y apellidos: Anthony Gordon, Marcus Rashford, Nico O’Reilly y Djed Spence. Para él, ese sector del campo, clave en su idea de juego, “no ha proporcionado la misma calidad” que en el último amistoso ante Costa Rica. Y a estas alturas de un Mundial, el margen de error se reduce a cero.
La banda que parecía resuelta… y se volvió a romper
Tuchel creyó haber encontrado la solución perfecta en el amistoso frente a Costa Rica. Gordon brilló, la conexión fluyó, la banda izquierda parecía encajada como un mecanismo fino. El técnico lo recuerda con nitidez: vio aquel partido y pensó que el problema estaba resuelto, que ese “unit” del costado zurdo había encontrado sus enlaces.
En su cabeza, incluso tenía dos versiones ganadoras. Primero, la de Gordon con el lateral y el interior. Después, la de Rashford, Eberechi Eze y Spence, que también funcionó cuando se probó. Dos unidades, dos combinaciones, un mismo resultado: chispa, verticalidad, desborde.
Pero llegó el Mundial. Llegaron los dos primeros partidos de la fase de grupos. Y todo eso desapareció.
Tuchel lo describió sin maquillaje: en los encuentros iniciales, esa banda no tuvo la misma conexión, ni la misma penetración, ni la misma verticalidad. Ni con Gordon, ni con Rashford, ni con O’Reilly, ni con Spence. Por eso el lateral cambió ante Ghana, con O’Reilly fuera del once y Spence entrando, pero el problema siguió ahí, demasiado visible.
Rashford, mejor revulsivo que titular
La cuestión estalló cuando le preguntaron por Rashford y sus opciones de ser titular contra Panamá. Tuchel respondió con sinceridad incómoda. Admitió que el atacante del Manchester United está “en un buen momento”, pero fue tajante: cuando ha salido de inicio, no ha sido tan decisivo como Gordon.
El técnico fue más allá. Explicó que Rashford, desde el banquillo, siempre empuja, siempre intenta, siempre está. Como revulsivo, le ofrece impacto. Como titular, no ha logrado todavía tener la misma influencia. Y ese matiz, en un torneo corto, pesa.
Tuchel insistió en que sigue confiando en todos, que cree que pueden mejorar, que Rashford “es candidato a ser titular”. Pero marcó una línea clara: el problema no es solo el nombre propio del extremo. Es la banda izquierda como conjunto. “Sea quien sea el que juegue, tiene que hacer clic y ofrecer más amenaza”, vino a decir. Es una llamada de atención al grupo, no solo a una estrella.
O’Reilly y Spence, bajo el mismo foco
En ese diagnóstico colectivo, los laterales también quedan señalados. Tuchel fue “igual de crítico” con Nico O’Reilly y Djed Spence. El cambio de uno por otro frente a Ghana no obedeció solo a rotaciones, sino a la búsqueda de soluciones. El seleccionador ve en el lateral una parte esencial de la profundidad y de las conexiones por fuera, y no las está encontrando.
El mensaje es claro: si la banda no produce, no es solo culpa del extremo. Es la estructura, los automatismos, los tiempos de llegada. Y por ahora, nada de eso se parece a lo que se vio ante Costa Rica.
Inglaterra contra el muro: el reto del bloque bajo
El problema de la izquierda se agrava por el contexto. Inglaterra se estrelló contra el muro de Ghana, que firmó un 0-0 celebrado como una victoria por el conjunto africano. Tuchel lo describió con una imagen potente: cada vez que Ghana cruzaba la línea del centro del campo, lo festejaba como si hubiera marcado. Al final, el pitido final fue una celebración para ellos y una decepción para Inglaterra.
El empate deja a la selección inglesa obligada a ganar a Panamá para asegurar el liderato del grupo. No será un paseo. Panamá, número 42 del ránking FIFA y 23 puestos por encima de Ghana, se perfila como otro rival dispuesto a refugiarse atrás, a esperar, a reducir espacios hasta la exasperación en el MetLife Stadium.
Tuchel no esconde la dificultad. Reconoce que acelerar los partidos contra bloques bajos es uno de los grandes desafíos del fútbol actual, y lo compara con lo que se ve en la Champions League y en la Premier League: encuentros espesos, decididos por un solo momento de calidad.
Ese momento, para él, está en los detalles: un centro con más precisión, un mejor timing, más agresividad en el área para atacar el balón, más disparos desde fuera buscando un desvío, una segunda jugada, un gol forzado casi a base de insistencia. No tiene una fórmula mágica. “No he encontrado la receta de ‘si ellos hacen esto, nosotros hacemos esto y ya está’”, admite. Y duda de que alguien la tenga.
El mensaje que llegó desde fuera
Tras el empate con Ghana, el debate habitual se encendió: ¿por qué Inglaterra no llevó a un talento como Cole Palmer? ¿Por qué no está Trent Alexander-Arnold? ¿Y un jugador con el filo de Phil Foden para desarmar defensas cerradas?
Tuchel conoce el ruido. Pero eligió apoyarse en otro tipo de voz: la de un colega famoso, muy respetado, que le escribió cuando Ghana cambió de seleccionador y Carlos Queiroz tomó el mando. Ese mensaje le avisaba de que el segundo partido sería el más difícil del grupo. El técnico alemán lo ha tomado como una lección de respeto al rival y al contexto del torneo.
Por eso rechaza entrar en el juego de “los que no están son los que faltan”. Recuerda que España, Brasil y Portugal también han tropezado con empates en esta fase. Sostiene que el equipo se eligió con la información disponible, que no se puede reescribir una convocatoria en función de un resultado, y que ni los suplentes ni los ausentes se convierten automáticamente en salvadores.
Su lectura del 0-0 es menos dramática que la del entorno. Cree que Inglaterra hizo lo suficiente para ganar, que solo en dos ocasiones Ghana fue realmente peligrosa al contragolpe, y que el equipo controló más de lo que se le reconoce. Aun así, asume que “es momento de creer y de seguir adelante”, sin caer ni en euforias ni en depresiones.
Panamá, otro examen a la paciencia
Ahora, el foco se desplaza a Panamá. Tuchel anticipa otro rival hundido atrás, con defensa de cinco que en muchos tramos se convierte en línea de seis o incluso de siete. Otro partido de pico y pala, de circulación paciente, de encontrar ese “medio ocasión” que decante todo.
El técnico promete una Inglaterra “muy activa y agresiva”, pero matiza: no puede ser un equipo ingenuo, que se lance sin red y regale transiciones. El equilibrio entre riesgo y control marcará la noche en el MetLife.
En medio de ese tablero táctico, la gran incógnita vuelve al mismo punto: la banda izquierda. ¿Seguirá siendo el talón de Aquiles de esta Inglaterra que quiere mandar en el Mundial, o por fin encontrará la chispa que Tuchel creyó ver ante Costa Rica?





