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PSG y Inter celebran títulos mientras Alavés y Getafe luchan por la permanencia

El título estaba prácticamente en la vitrina antes de empezar, pero Paris Saint‑Germain decidió cerrarlo con autoridad. En una noche de nervios contenidos y certezas asumidas, el conjunto parisino derrotó 2-0 a Lens, su perseguidor más cercano, y amarró su quinto título consecutivo de Ligue 1.

No hubo suspense prolongado. A los 29 minutos, Khvicha Kvaratskhelia apareció para despejar cualquier duda. Un golpe seco, clínico, que puso a PSG por delante y dejó a Lens mirando el marcador con la sensación de estar asistiendo a una coronación más que a una batalla por la cima.

Lens, ya asegurado en la segunda plaza con 67 puntos, sabía que necesitaba un milagro ante un rival que arrancaba el duelo con seis puntos de ventaja y una diferencia de goles abismal. Faltaba solo un punto para sellar el campeonato. PSG decidió llevarse los tres.

El cierre tuvo firma de banquillo. En el tiempo añadido, Ibrahim Mbaye, recién ingresado, cazó el segundo tanto y desató la celebración definitiva: 76 puntos, fuera de alcance, y el 14º título de Ligue 1 para un club que agranda su hegemonía doméstica.

La fiesta, sin embargo, no termina en Francia. El equipo parisino mira ya a un escenario mayor: la final de Champions League a final de mes frente a Arsenal. El campeonato liguero es un punto y seguido, no el punto final.

Inter manda en Roma y completa el doblete

En Italia, el escenario fue el Stadio Olimpico y el guion tuvo un dominador claro. Inter, flamante campeón de Serie A, se llevó la Coppa Italia con un 2-0 sólido ante Lazio y cerró un doblete que refuerza su temporada de poderío.

El partido se abrió pronto, casi sin que Lazio pudiera asentarse. En el minuto 14, un córner aparentemente inofensivo se convirtió en pesadilla. El balón llegó a Adam Marusic, completamente solo en el segundo palo. Su intento de despeje de cabeza se transformó en un autogol que rompió el plan romano y dio a Inter la ventaja.

Lazio nunca encontró serenidad atrás. Diez minutos antes del descanso, un descuido grave de Nuno Tavares permitió a Marcus Thuram robar muy arriba. El francés encaró, levantó la cabeza y filtró un centro raso perfecto para que Lautaro Martínez empujara el 2-0. Gol de nueve puro, sentencia temprana.

Tras el descanso, el partido se abrió. Hubo ocasiones en ambas áreas, pero la sensación era inequívoca: el título tenía dueño. Lazio empujó más por orgullo que por convicción, Inter administró con oficio. La tensión acumulada estalló en una breve tangana entre jugadores en los instantes finales, reflejo de la frustración de unos y la intensidad competitiva de otros.

El pitido final confirmó lo que el desarrollo ya había contado: Inter se marcha de Roma con la Coppa y un doblete que lo coloca en el centro del mapa europeo esta temporada.

La Liga, un campeón herido y un Alavés que respira

En España, la historia fue muy distinta. El campeón cayó y el necesitado sonrió. Ibrahim Diabate marcó el único gol del partido en Mendizorroza y dio a Alavés un triunfo de oro por 1-0 ante Barcelona, recién coronado campeón de La Liga.

El golpe llegó en un momento clave, en el añadido del primer tiempo. Barcelona no acertó a despejar un córner, el balón volvió al corazón del área tras un cabezazo de Antonio Blanco hacia la zona pequeña y Diabate, cedido esta temporada, apareció donde viven los delanteros oportunistas: a un metro de la línea, para empujar el balón a la red.

Ese tanto cambia el paisaje de la zona baja. Alavés sube hasta la 15ª posición con 40 puntos en 36 jornadas y se agarra con fuerza a la permanencia en un tramo final que se ha convertido en una batalla sin respiro. También ganaron Sevilla y Espanyol, y cada resultado reordena un mapa en el que nadie puede relajarse.

La clasificación aprieta como pocas veces. Solo cinco puntos separan a Real Sociedad, octavo, de Girona, penúltimo y 19º. Con dos jornadas por disputarse, el margen de error es mínimo y cualquier tropiezo puede arrastrar a un equipo de la zona media a la cornisa del abismo.

Getafe se salva, la mitad de la tabla tiembla

En ese contexto, Getafe dio un paso al frente y se salió de la ecuación del miedo. Martén Satriano firmó un doblete en el 3-1 ante Mallorca y aseguró, desde la séptima plaza, otra temporada en la élite. Victoria clara, alivio inmediato.

El reverso de esa alegría es Mallorca, que se queda al borde del precipicio: sigue fuera del descenso solo por la diferencia de goles. La tabla se ha comprimido de tal forma que cuatro equipos, desde Girona hasta Elche en el 16º puesto, comparten los mismos 39 puntos. Girona, eso sí, tiene una bala extra: un partido pendiente en casa ante Real Sociedad este jueves que puede alterar de nuevo el dibujo.

Por abajo, ya hay una víctima confirmada. Real Oviedo se convirtió en el primer descendido sin siquiera jugar, condenado por resultados ajenos que lo dejaron a 10 puntos de la salvación con solo tres encuentros por disputar. Una caída matemática que no alivia a nadie más: 12 equipos siguen, numéricamente, en riesgo de bajar.

Sevilla se rebela en Villarreal

En medio de ese caos, Sevilla encontró una noche para creer. En el campo de un Villarreal tercero en la tabla, el conjunto andaluz remontó un 2-0 en contra y se llevó un 3-2 que vale mucho más que tres puntos. Vale esperanza.

A los 20 minutos, el partido parecía sentenciado. Villarreal dominaba y el marcador reflejaba un 2-0 que apuntaba a goleada. Pero Sevilla se negó a aceptar el papel de víctima. Antes del descanso, Oso y Kike Salas firmaron la reacción con dos goles que silenciaron el estadio y devolvieron al equipo al partido.

El golpe definitivo llegó en el minuto 72. Akor Adams, en una temporada de números silenciosos pero contundentes, marcó su décimo gol liguero y culminó la remontada. El 3-2 dispara a Sevilla hasta la 10ª posición, cuatro puntos por encima del descenso, y cambia el tono emocional de su recta final de curso.

La Liga se encamina a dos últimas jornadas con un campeón ya definido, pero con media tabla mirando hacia abajo. En Francia y en Italia, los gigantes levantan trofeos. En España, la verdadera final se juega cada fin de semana en la zona roja. ¿Quién será el siguiente en caer?