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Southampton remonta y avanza a la final del play-off

Southampton tuvo que sufrir, sudar y esperar hasta el minuto 116 para derribar a un Middlesbrough combativo y asegurar su billete a la final del play-off de Championship. Lo hizo con una remontada por 2-1 en St Mary’s, en una noche espesa, tensa, marcada por la polémica y resuelta por un golpe de fortuna y carácter.

El héroe, inesperado: Shea Charles. El centrocampista, abierto en la derecha, colgó un balón envenenado al área en la segunda parte de la prórroga. El centro se fue cerrando, atravesó un bosque de piernas, besó el interior del poste y terminó dentro. No fue un disparo, pero valió como el gol de su vida. Valió, sobre todo, una final en Wembley.

Un inicio torcido, un final de locos

La noche empezó torcida para los locales. Apenas se habían sentado los aficionados cuando Middlesbrough golpeó primero. Minuto cinco. Riley McGree encontró un resquicio, armó el disparo raso y batió a Daniel Peretz con frialdad. Silencio helado en St Mary’s, rugido de la grada visitante.

El gol encendió el partido y también los nervios. No era un encuentro cualquiera: en juego, un puesto en la final del play-off y, de fondo, una controversia que ha salpicado a Southampton en los últimos días. El club del sur de Inglaterra ha sido acusado por Middlesbrough ante la English Football League por una supuesta grabación no autorizada en una propiedad privada antes del 0-0 de la ida en el Riverside Stadium. El caso está bajo investigación y ha enrarecido el ambiente.

Sobre el césped, la tensión subió varios grados. Según el informe del partido, el defensa de Middlesbrough Luke Ayling acusó a Taylor Harwood-Bellis de lenguaje discriminatorio. El clima se envenenó. Cerca del descanso, los entrenadores Kim Hellberg y Tonda Eckert tuvieron que ser separados físicamente en la banda, mientras el árbitro Andy Madley intervenía para calmar los ánimos. Era un play-off de Championship en estado puro: intenso, bronco, sin concesiones.

Southampton, cuarto en la liga regular, empujó sin demasiado brillo, pero con insistencia. Middlesbrough, quinto en la tabla, se replegó con orden, confiando en el botín inicial de McGree. El reloj avanzaba, el nerviosismo crecía y el muro visitante resistía.

El empate, cuando ya se escapaba el tren

Cuando el tiempo reglamentario agonizaba, Southampton encontró aire. Minuto 90+… y, por fin, premio. Ryan Manning soltó un disparo que Sol Brynn logró desviar hacia arriba. El balón quedó flotando, sin dueño, y ahí apareció Ross Stewart. El delantero se elevó y, de cabeza, mandó el rebote a la red. Gol de ariete clásico, gol de supervivencia.

St Mary’s explotó. El empate no solo prolongaba la noche; devolvía la sensación de que la racha del equipo —20 partidos sin perder en Championship— no iba a romperse precisamente en casa y en una semifinal de play-off.

Ya en la prórroga, el guion se volvió aún más cruel para las piernas y para los nervios. Southampton, espoleado por el empate, se lanzó a por el segundo. Middlesbrough, herido pero entero, buscó la contra y se agarró a las manos de Brynn. El portero se hizo gigante en el tiempo añadido tras el 90, cuando negó el gol al suplente Cyle Larin con una parada que parecía condenar todo al drama de los penaltis.

Hasta que apareció Charles.

La jugada decisiva

Quedaban cuatro minutos para la tanda. Las piernas pesaban, las decisiones se tomaban con la mente nublada por el cansancio. Charles recibió abierto en la derecha, levantó la cabeza y optó por el centro tenso al área. Nadie llegó a tocarlo con claridad. El balón describió una curva maldita, se enroscó hacia la portería, golpeó el interior del poste y se coló.

Gol. Estallido. Desahogo.

Middlesbrough, ya sin margen, se volcó a la desesperada. No encontró huecos. El pitido final confirmó la remontada y el pase de Southampton a su segunda cita en Wembley esta temporada, después de la derrota ante Manchester City en las semifinales de la FA Cup el mes pasado.

Reacciones en medio de la tormenta

Al término del encuentro, Tonda Eckert no ocultó su satisfacción por el nivel del choque. Habló de un partido de gran calidad, un escaparate para la categoría, un duelo que honró al Championship. Al mismo tiempo, tuvo que volver a responder sobre la investigación abierta por la EFL y la posibilidad, teórica, de una sanción que afecte al play-off. Recordó que el club ya ha emitido un comunicado y subrayó que el cuerpo técnico se centrará en preparar la final que viene.

En la otra banda, Kim Hellberg cambió de tono respecto a días anteriores. Tras el 0-0 de la ida, había acusado a Southampton de intentar hacer trampa. Esta vez, con la eliminación consumada, se mostró abatido, sin aventurarse a hablar de un posible giro del caso en los despachos. Se declaró decepcionado por el resultado, pero felicitó a los jugadores y a la afición de Southampton por la victoria. Añadió que se sentía orgulloso de los suyos, que habían llevado al límite a un rival en plena racha.

La final que espera… y la sombra que persiste

El triunfo coloca a Southampton frente a Hull en la final del play-off, después del 2-0 de Hull sobre Millwall el lunes. En juego, un billete a la Premier League y el derecho a acompañar a Coventry e Ipswich en el regreso a la élite.

El equipo del sur llega lanzado, con una serie de 20 partidos sin perder en la liga y la moral por las nubes tras una remontada forjada a base de insistencia y nervio. Pero el ruido extradeportivo no desaparece. La investigación de la English Football League sigue abierta y la incógnita sobre su desenlace flota en el ambiente.

Por ahora, lo único indiscutible es lo que dictó el césped: Middlesbrough pegó primero, Southampton resistió, remontó en la prórroga y se ganó, en el minuto 116, el derecho a jugarse toda la temporada en Wembley. El resto lo decidirán, muy pronto, un tribunal deportivo y una tarde que puede cambiar el futuro del club.