Logotipo completo Cancha Directa

Vozinha, el guardameta que detuvo a Messi

En un Mundial repleto de estrellas, el protagonista de la noche en Miami Gardens fue un guardameta de 40 años. Vozinha, portero de Cabo Verde, firmó la atajada más astuta —y quizá la más decisiva— de su carrera para negarle el gol a Lionel Messi y sostener un 1-1 que vale oro para la selección africana en el duelo de Round of 32 ante Argentina en el Hard Rock Stadium.

Minuto 72. Falta peligrosa, muy cerca del área. El guion de siempre: Messi en posición, la barrera argentina de espaldas al árbitro, el murmullo en las gradas convertido en un zumbido de expectación. Pero esta vez el drama no lo escribió el 10, sino el hombre de guantes del otro lado.

Argentina recibe el tiro libre después de que Messi es derribado. Los jugadores de Cabo Verde se apuran a formar la barrera, giran, protestan, se recolocan. Miran todo… menos al balón. El árbitro pita. Es la señal. Messi no duda.

Vozinha sí mira. Y grita.

El portero, consciente de lo que se viene, empieza a berrear órdenes a sus compañeros, que siguen de espaldas, desatentos al detalle que lo cambia todo: la autorización para ejecutar. Cuando por fin levantan la vista, la pelota ya vuela por encima de sus cabezas. Demasiado tarde para la barrera. No para él.

El veterano se impulsa, se estira al máximo y vuela hacia su palo. Mano firme, reflejos intactos a los 40 años y un manotazo que empuja el disparo de Messi lejos del peligro. La grada argentina se queda congelada. La caboverdiana estalla.

Era la cuarta parada de Vozinha en el partido. La más espectacular. La más inteligente.

No se trató solo de reflejos. Fue lectura. Anticipación. Entender antes que nadie que Messi no iba a esperar a que la barrera estuviera lista, que el golpe llegaría en cuanto el silbato sonara. Mientras casi todos se perdían en la coreografía habitual de un tiro libre, el guardameta se centró en lo único que importaba: el 10, el balón y la señal del árbitro.

La jugada resumió el pulso del encuentro: una Argentina obligada a buscar soluciones, un Cabo Verde resistente, sostenido por su portero y por un esfuerzo defensivo que se multiplicó a medida que corrían los minutos.

El empate deja la eliminatoria abierta de cara al cruce del 7 de julio en Atlanta, donde el ganador de este Argentina–Cabo Verde se medirá al vencedor del Australia–Egypt. Pero, pase lo que pase en la siguiente ronda, la imagen quedará: Messi frente al arco, el estadio conteniendo la respiración… y un guardameta de 40 años volando para negar lo que muchos ya cantaban como gol.

En un Mundial que reúne a 48 selecciones y se reparte por 16 sedes en tres países, no siempre son los gigantes los que marcan la diferencia. A veces, es un portero veterano el que ve el peligro un segundo antes que todos y cambia la historia de una noche con una sola mano.

Vozinha, el guardameta que detuvo a Messi